Hay cosas que siempre vuelven por Navidad: esa envidia que te entra cuando no te toca nada en la lotería, esos propósitos imposibles para el nuevo año, esos tres Reyes Magos tan flojos que trabajan una vez al año y encima es mentira… Todo vuelve. Pero esta Navidad ha aparecido algo diferente. El mal gusto ha vuelto a casa, por Navidad, como el famoso turrón. Los ‘artistas’ creadores de la famosa caricatura de la revista El Jueves vuelven a la carga con la misma originalidad que antes, ninguna. Ahora quieren que se vuelva a hablar de ellos gracias a una felicitación de Navidad on-line en la que muestran la misma caricatura de los Príncipes, como perritos copulando, pero ahora con la cara tapada por un gorro de Papá Noel.
El Jueves, la revista que sale los miércoles, vuelve buscar la controversia, pero esta vez con más cautela para evitar burlar la justicia. Con todo, parece que los 3.000 euros que han tenido que pagar de multa no les ha hecho retroceder lo más mínimo. Fueron atrevidos, y quizás no imaginaron la que se podría avecinar. Son muchas las caricaturas que esta revista ‘satírica’ ha publicado a lo largo de sus 30 años de vida con la Corona de protagonista. Pero a veces la libertad de expresión choca con el respeto, y se hace añicos. Mostrar a los Príncipes practicando sexo explícito no tiene gracia, ni ahora ni cuando se publicó. Es un dibujo zafio, obsceno e irrespetuoso. No es humor inteligente y ni muchísimo menos elegante. Es humor de retrete. ¡Si se pudiera penalizar el mal gusto!
Juzgar este hecho no es nada fácil, pero fue una torpeza envolver a la Familia Real con cinta aislante para intentar con ello protegerlos de todo. Hacer de la Corona un asunto tabú e intocable es peligroso. Tampoco las formas que se vieron eran las adecuadas. Volvimos al secuestro de publicaciones, tan a la orden del día décadas negras atrás. Si con ello se quería silenciar el asunto, se ha conseguido todo lo contrario: que se hable de él más todavía. Otro hecho más a añadir al Annus horribilis del Rey.
A la revista, este episodio polémico-propagandístico le ha venido como agua de mayo. Si se pesca en río revuelto, seguro que se captura algo. Como dijera un día el escritor Oscar Wilde: “sólo hay una cosa peor que hablen mal de ti, que no hablen”. Así que mejor que hablen de uno, aunque sea mal. Gracias a la polémica, la revista ha conseguido aumentar sus lectores. Según el Estudio General de Medios (EGM), la revista ha conseguido unos 135.000 lectores más que en 2006. Se sitúa ya en 556.000 seguidores semanales, convirtiéndose en el segundo semanario no dedicado al corazón más leído, por detrás de Interviú, la revista de las tetas y los culos.
Como muchas veces en los medios de comunicación, lo vulgar y el mal gusto venden. Casos como este, miles. Basta con encender la televisión…