(marzo 07)
Ya es demasiado tarde. La Tierra grita de dolor. Sus habitantes ‘racionales’, los humanos, que no sabemos apreciar lo que tenemos, la estamos maltratando y matando poco a poco. El tan temido cambio climático ya está en marcha, a tenor del informe hecho público por la ONU. La destrucción del planeta comienza.
El calentamiento global deja de ser una simple tarea a combatir por los estados o por las organizaciones ecologistas. Es un problema global que nos afecta a todos, y todos somos los culpables de cuanto ocurra con nuestro clima a partir de ahora.
En unos 100 años, la temperatura subirá 7 grados, el nivel del mar 60 centímetros, habrá escasez de agua potable, inundaciones, huracanes, sequías y olas de calor. Además, algunas plantas y animales se extinguirán, ya que los hábitat cambiarán tan rápido que las especies no podrán adaptarse a tiempo. ¿Sigo? El catastrofismo, utilizado falsamente en otros asuntos, está justificado en este caso, pero no se lleva a cabo. Los países más pobres, una vez más, serán los que sufrirán las peores consecuencias.
El cambio climático también repercutirá en nuestra economía y formas de ocio. Así, los principales destinos turísticos de interior dejarán de ser atractivos por los visitantes ya que pasar allí el periodo estival supondrá achicharrase más de la cuenta. En la costa, no podremos tomar el sol porque en lugar de arena habrá agua. Además, tendremos que practicar el esquí sobre la propia roca, porque no será sostenible mantener la producción de nieve artificial.
Pese a todo, no interesa del todo combatir contra el calentamiento global. Es un sí, pero no. La mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea rechazaron la propuesta de la Comisión de fijar "objetivos obligatorios" en materia energética, como llegar al 20% de energías renovables en 2020. Los Gobiernos no quieren que la propuesta sea obligatoria.
El cambio climático es ya un hecho, aunque algunos se empeñen todavía en negar las evidencias. Este es el caso del famoso meteorólogo de Televisión Española, José Antonio Maldonado. Éste disiente de la opinión que asegura que nos estemos cargando el planeta. Afirma que el clima es algo cíclico, que está en continua evolución y que por ello ahora mismo nos encontramos en un periodo con unas determinadas características. Pero no contempla que ese proceso abarcaba miles de años mientras que ahora se realiza en varias décadas, en un periodo brevísimo de tiempo. Asimismo, en épocas pasadas no existían fábricas que enviaran a la atmósfera grandes nubes contaminantes, ni tampoco existían millones de coches recorriendo las redes viarias del planeta emitiendo CO2 a raudales, por ejemplo. Estas nuevas circunstancias, por tanto, tienen que repercutir de alguna forma en nuestro clima, y no lo hacen positivamente.
Mientras tanto, el país que más mierda emite a la atmósfera, Estados Unidos, sigue sin firmar el protocolo de Kyoto. En un alarde de hipocresía propone que en diez años reducirá en un 20% el consumo de gasolina. Además, intenta callar a aquellos que afirman la existencia del cambio climático. El embajador del país ‘yankee’ en España, Eduardo Aguirre, afirmó en un artículo publicado en un diario nacional que Bush ha propuesto numerosas iniciativas contra el calentamiento global. Vamos, que otra vez se quiere hacer pasar por el salvador del planeta.
El análisis de este preocupante asunto me da por pensar lo egoístas que estamos siendo TODOS. Las generaciones jóvenes padeceremos las consecuencias durante décadas. Nuestros descendientes las padecerán desde su nacimiento. Menuda herencia les estamos dejando…
martes, 27 de febrero de 2007
miércoles, 21 de febrero de 2007
Así es nuestra tele...
(Febrero 07)
Una madre confiesa que había visto drogarse a su hijo, que su ex marido le pegó cuando estaba embarazada y que éste había tenido un asunto con su propia madre... ¿Se sorprenden? Bienvenidos a un programa de corazón cualquiera en España.
Estamos saturados de programas de marujeo rosa o del corazón, con contenidos cada vez más incisivos y deplorables. La vida privada de los famosos interesa y ello congrega delante del televisor a audiencias millonarias deseosas de conocer los aspectos más morbosos, escabrosos y sucios de famosos y pseudofamosos. Algunos de estos personajes se fabrican para la ocasión y aparecen de la noche a la mañana para participar en este juego. Ofrecen exclusivas a golpe de talonario, en las que contarán sus intimidades más íntimas, a veces disfrazadas de una falsa verdad.
Sin embargo, hay otros famosos, los conocidos por su trabajo, que están sufriendo las consecuencias de este negocio. Imagínense que en la puerta de sus casas hay noche y día un grupo de personas con cámaras de televisión preparadas para captar cualquier movimiento que haga, por minúsculo que sea, y que además les persiguen vayan donde vayan para ponerle la cámara en el cogote o en la cara. Eso es lo que están sufriendo los famosos de verdad, un auténtico linchamiento mediático. Todos los aspectos de su vida, con mayor fuerza los más sucios, privados y escandalosos, salen a la luz para ser sabidos por todos. Y su intimidad, ¿dónde está? Simplemente, no tienen.
Hay ocasiones en las el tufillo sensacionalista y deplorable se mezcla peligrosamente con la información, que es considerada como algo serio y sagrado. Un ejemplo de ello se pudo contemplar una tarde en el programa de Telecinco ‘A tu Lado’. En pleno horario infantil, protegido por tanto, una señorita, dedicada a la profesión más antigua del mundo, se sometía a las prueba del polígrafo, un cacharrito que últimamente se ha puesto de moda. La presentadora, Emma García (que tiene que estar asqueada por los derroteros que ha tomado su programa), le hacía una serie de preguntas de lo más pueril. “¿Confesaste haber tenido relaciones sexuales con Micky Molina? ¿Es cierto que te acostaste con Paco Marsó? ¿Prestaste servicios sexuales a Ronaldo? ¿Has participado en una orgía con jugadores de primera división? ¿Has mantenido relaciones sexuales con Paquirrí?” Niños, os habéis enterado bien de todo, ¿verdad? Los responsables de este tipo de programas se pasan el Código de Autorregulación por donde yo me sé… Antes de desvelar si la invitada decía la verdad o mentía, se conectó en directo con Pedro Piqueras para que diera un avance informativo. El presentador, que se parece a ‘Chucky’, habló de la ruptura de la tregua de ETA, la guerra entre partidos, escándalos urbanísticos… Se podrán hacer una idea del enorme contraste que se produjo. Cosas como esta, que ocurren a cada instante, hacen que los contenidos televisivos y, en este caso, la información, se banalice y no alcance la seriedad que merece.
La televisión digna, la que no falta al respeto o a la inteligencia, la que no resulta vergonzosa, la que no ofende ni da asco y la que no se entromete en la vida privada de la gente, parece no ser la nuestra. La ‘caja tonta’ debe someterse urgentemente a autocrítica y darse cuenta de los efectos tan negativos que provocan este tipo de programas. Por nuestra parte, quizás la solución para acabar con ellos sea, simplemente, no verlos.
Una madre confiesa que había visto drogarse a su hijo, que su ex marido le pegó cuando estaba embarazada y que éste había tenido un asunto con su propia madre... ¿Se sorprenden? Bienvenidos a un programa de corazón cualquiera en España.
Estamos saturados de programas de marujeo rosa o del corazón, con contenidos cada vez más incisivos y deplorables. La vida privada de los famosos interesa y ello congrega delante del televisor a audiencias millonarias deseosas de conocer los aspectos más morbosos, escabrosos y sucios de famosos y pseudofamosos. Algunos de estos personajes se fabrican para la ocasión y aparecen de la noche a la mañana para participar en este juego. Ofrecen exclusivas a golpe de talonario, en las que contarán sus intimidades más íntimas, a veces disfrazadas de una falsa verdad.
Sin embargo, hay otros famosos, los conocidos por su trabajo, que están sufriendo las consecuencias de este negocio. Imagínense que en la puerta de sus casas hay noche y día un grupo de personas con cámaras de televisión preparadas para captar cualquier movimiento que haga, por minúsculo que sea, y que además les persiguen vayan donde vayan para ponerle la cámara en el cogote o en la cara. Eso es lo que están sufriendo los famosos de verdad, un auténtico linchamiento mediático. Todos los aspectos de su vida, con mayor fuerza los más sucios, privados y escandalosos, salen a la luz para ser sabidos por todos. Y su intimidad, ¿dónde está? Simplemente, no tienen.
Hay ocasiones en las el tufillo sensacionalista y deplorable se mezcla peligrosamente con la información, que es considerada como algo serio y sagrado. Un ejemplo de ello se pudo contemplar una tarde en el programa de Telecinco ‘A tu Lado’. En pleno horario infantil, protegido por tanto, una señorita, dedicada a la profesión más antigua del mundo, se sometía a las prueba del polígrafo, un cacharrito que últimamente se ha puesto de moda. La presentadora, Emma García (que tiene que estar asqueada por los derroteros que ha tomado su programa), le hacía una serie de preguntas de lo más pueril. “¿Confesaste haber tenido relaciones sexuales con Micky Molina? ¿Es cierto que te acostaste con Paco Marsó? ¿Prestaste servicios sexuales a Ronaldo? ¿Has participado en una orgía con jugadores de primera división? ¿Has mantenido relaciones sexuales con Paquirrí?” Niños, os habéis enterado bien de todo, ¿verdad? Los responsables de este tipo de programas se pasan el Código de Autorregulación por donde yo me sé… Antes de desvelar si la invitada decía la verdad o mentía, se conectó en directo con Pedro Piqueras para que diera un avance informativo. El presentador, que se parece a ‘Chucky’, habló de la ruptura de la tregua de ETA, la guerra entre partidos, escándalos urbanísticos… Se podrán hacer una idea del enorme contraste que se produjo. Cosas como esta, que ocurren a cada instante, hacen que los contenidos televisivos y, en este caso, la información, se banalice y no alcance la seriedad que merece.
La televisión digna, la que no falta al respeto o a la inteligencia, la que no resulta vergonzosa, la que no ofende ni da asco y la que no se entromete en la vida privada de la gente, parece no ser la nuestra. La ‘caja tonta’ debe someterse urgentemente a autocrítica y darse cuenta de los efectos tan negativos que provocan este tipo de programas. Por nuestra parte, quizás la solución para acabar con ellos sea, simplemente, no verlos.
Piratas
(Enero 07)
Siguiendo con el consumismo característico de estas fechas, les voy a hablar de un tema preocupante que sigue latente en nuestros días. En Navidad, la música es un regalo más y muchos artistas lanzan al mercado nuevos discos o recopilatorios con el fin de conseguir grandes ventas. Pero el negocio lo gana la piratería, que se ha convertido en el cáncer de la música en el mundo, y el antídoto para su cura no parece haber sido encontrado por el momento.
Los discos musicales siguen con su precio de siempre, a pesar del intento fallido de la ministra de Cultura por bajarlos. Cada vez se venden menos discos legales y el mercado musical se encuentra sumido en una gran crisis. Aún así, la piratería tradicional, la de las mantas en las calles y la de sus vendedores huyendo de la policía, se ha visto superada por el fenómeno de Internet. Sí, señores, el ‘Kazaa’ y el ‘Emule’ hacen mal. Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), durante el año 2006 se produjeron aproximadamente 550 millones de 'descargas ilegales' de archivos musicales y películas a través de Internet en España. Esto no favorece en absoluto a los artistas noveles, que tienen aún más difícil su incursión en el mundo de la música; ni tampoco a los artistas consagrados, que ven como sus ingresos se reducen un poquitín. Y se quejan encima. Qué lastima, ahora tienen menos dinero para mantener su colección de coches de lujo, el yate y los cuatro palacetes en Miami y otros lugares ostentosos. Pero es un tema alarmante. Estas cifras suponen la destrucción de la creación y de la cultura y han ocasionado el cierre de empresas dedicadas al sector. Respecto a la piratería física, la SGAE calcula que actualmente representa un 20% del mercado de CD y DVD, datos que suponen una disminución respecto al año 2003, cuando el "top-manta" aglutinaba el 30% de las ventas de discos.
Una de las medidas que se tomaron para la lucha contra la piratería fue la inclusión de un canon sobre los CD y DVD vírgenes. A la hora de adquirirlos para realizar nuestras copias, nos cobran, además de su precio normal, unos cuantos céntimos más de penalización por la posible grabación de música y vídeos ilegales. Si ese CD o DVD se utiliza para grabar cualquier documento que no sea ilegal, debemos pagar también ese canon. Algo injusto. Eso es lo que debió pensar un arquitecto de Málaga, que protagonizó uno de los hechos más curiosos de 2006. Eduardo Serrano consiguió que le devolvieran el importe del canon (19 céntimos de euro) cobrado por un CD que estaba destinado a la grabación de uno de sus proyectos. Esta sentencia ha marcado un hito, afirmando que no todo CD virgen debe estar gravado con un canon, ya que no se puede dar por sentado que la compra de los soportes es para la reproducción de obras sonoras o audiovisuales con derechos.
Los detractores de la nueva Ley de Propiedad Intelectual se están movilizando para la eliminación de dicha tasa y están consiguiendo firmas contra esta medida. Además, en Estados Unidos han fundado el 'Partido Pirata', que dedicará sus esfuerzos a la reforma de las leyes que protegen los derechos de autor. Este grupo político defiende, entre otras cosas, que la copia sin ánimo de lucro para uso privado debería estar permitida y ser totalmente gratuita, así como una limitación a cinco años de los derechos de exclusividad del copyright.
Con todo, las grandes discográficas disponen de un gran margen de maniobra que mejoraría las cosas. ¡Feliz 2007!
Siguiendo con el consumismo característico de estas fechas, les voy a hablar de un tema preocupante que sigue latente en nuestros días. En Navidad, la música es un regalo más y muchos artistas lanzan al mercado nuevos discos o recopilatorios con el fin de conseguir grandes ventas. Pero el negocio lo gana la piratería, que se ha convertido en el cáncer de la música en el mundo, y el antídoto para su cura no parece haber sido encontrado por el momento.
Los discos musicales siguen con su precio de siempre, a pesar del intento fallido de la ministra de Cultura por bajarlos. Cada vez se venden menos discos legales y el mercado musical se encuentra sumido en una gran crisis. Aún así, la piratería tradicional, la de las mantas en las calles y la de sus vendedores huyendo de la policía, se ha visto superada por el fenómeno de Internet. Sí, señores, el ‘Kazaa’ y el ‘Emule’ hacen mal. Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), durante el año 2006 se produjeron aproximadamente 550 millones de 'descargas ilegales' de archivos musicales y películas a través de Internet en España. Esto no favorece en absoluto a los artistas noveles, que tienen aún más difícil su incursión en el mundo de la música; ni tampoco a los artistas consagrados, que ven como sus ingresos se reducen un poquitín. Y se quejan encima. Qué lastima, ahora tienen menos dinero para mantener su colección de coches de lujo, el yate y los cuatro palacetes en Miami y otros lugares ostentosos. Pero es un tema alarmante. Estas cifras suponen la destrucción de la creación y de la cultura y han ocasionado el cierre de empresas dedicadas al sector. Respecto a la piratería física, la SGAE calcula que actualmente representa un 20% del mercado de CD y DVD, datos que suponen una disminución respecto al año 2003, cuando el "top-manta" aglutinaba el 30% de las ventas de discos.
Una de las medidas que se tomaron para la lucha contra la piratería fue la inclusión de un canon sobre los CD y DVD vírgenes. A la hora de adquirirlos para realizar nuestras copias, nos cobran, además de su precio normal, unos cuantos céntimos más de penalización por la posible grabación de música y vídeos ilegales. Si ese CD o DVD se utiliza para grabar cualquier documento que no sea ilegal, debemos pagar también ese canon. Algo injusto. Eso es lo que debió pensar un arquitecto de Málaga, que protagonizó uno de los hechos más curiosos de 2006. Eduardo Serrano consiguió que le devolvieran el importe del canon (19 céntimos de euro) cobrado por un CD que estaba destinado a la grabación de uno de sus proyectos. Esta sentencia ha marcado un hito, afirmando que no todo CD virgen debe estar gravado con un canon, ya que no se puede dar por sentado que la compra de los soportes es para la reproducción de obras sonoras o audiovisuales con derechos.
Los detractores de la nueva Ley de Propiedad Intelectual se están movilizando para la eliminación de dicha tasa y están consiguiendo firmas contra esta medida. Además, en Estados Unidos han fundado el 'Partido Pirata', que dedicará sus esfuerzos a la reforma de las leyes que protegen los derechos de autor. Este grupo político defiende, entre otras cosas, que la copia sin ánimo de lucro para uso privado debería estar permitida y ser totalmente gratuita, así como una limitación a cinco años de los derechos de exclusividad del copyright.
Con todo, las grandes discográficas disponen de un gran margen de maniobra que mejoraría las cosas. ¡Feliz 2007!
Navidad se escribe con 'C'
(Diciembre 06)
Sí, no me he vuelto loco. Navidad se escribe con una gran C mayúscula, de Consumo. Estamos inmersos en una época marcadamente consumista. Cada año se repite la misma historia al llegar la Navidad: las compras compulsivas, el despilfarro, las cestas de la compra llenas, los regalos y las comidas copiosas. La gran fiesta del consumo ya está aquí.
La Navidad se ha ido alejando de todo lo que significa verdaderamente (la solidaridad, el amor, la paz…) y ha ido sufriendo una serie de cambios gracias a la ‘maravillosa’ y pérfida sociedad del consumo en la que vivimos. Se ha conseguido solapar y enterrar de forma precisa el verdadero mensaje de estas fechas.
Lo más curioso es que lleva siendo Navidad desde hace dos meses. De eso se han encargado de recordárnoslo los supermercados y las grandes superficies con los adornitos y productos navideños colocados en sus establecimientos a mediados de octubre. ¡Con el calor que ha hecho en esas fechas! Parecen decirnos sin piedad: “Cómprame, cómprame” Poco más y acaba el verano y ya tenemos las bolitas y los espumillones en los comercios y en las calles.
Según las previsiones, en cada hogar se gastará una media de 904 euros durante estas próximas fiestas, un 6% más que el año pasado. Esta media es superior a la europea, que se sitúa en 662 euros. La compra de regalos y juguetes constituirá el primer motivo de gasto, el 57% del total, con una media de 244 euros por persona. En comida nos gastaremos 227 euros.
Fíjense en los límites tan crueles a los que llega el sistema: en estas fechas es algo normal que suban los precios de los productos que después como tontos compraremos. Se suben porque hay más demanda y se aprovechan de ello. Todos haremos la mayor parte de nuestras compras en diciembre. Así, llegaremos a enero hasta el cuello. Por eso, en ese mes caerán de nuevo los precios para poder seguir gastando lo poco que nos quede –un ejemplo de ello son las rebajas de enero-. En febrero, que ya tendremos fresquita y recién cobrada la nómina de enero, los precios volverán a subir para que sigamos gastando. Y vuelta a empezar.
¿Y qué haría el consumo sin la publicidad? Nada. Que todo esto funcione va a depender en gran medida de la ‘inestimable’ ayuda de la publicidad. Turrones, cava, perfumes, juguetes, móviles y lotería son los contenidos de los anuncios que dos meses antes de Navidad nos bombardean y crean en nosotros necesidades innecesarias. Mención especial requieren los anuncios de juguetes, que son de lo más variado. Recurriendo a multitud de técnicas que manejan el color, el sonido, la imagen y rimas fáciles, intentan vender muñecas -que hacen sus necesidades, hablan, lloran, piden que se les dé de comer…- videoconsolas, coches teledirigidos, juegos de mesa... Estos anuncios suponen todo un trauma. Para los padres, por tener que aguantar que sus hijos les den la lata dos meses enteros. Para los hijos, por tener que estar recordándoselo día si y día también a sus progenitores y por guardarse las ganas durante dos meses (para que luego no les compren lo que querían…)
El concepto de Navidad no se entendería como tal sin la lotería. Todos los años igual. Los niños de San Ildefonso cantando los numeritos. Después, viene la alegría de unos… y la envidia de otros. La inversión en lotería será de unos 129 euros por persona este año. Por cierto, ¿dónde se ha metido el calvo del anuncio?En definitiva, como popularmente se dice: “La Navidad la inventó ‘El Corte Inglés’. Y ahora, consuman. ¡Feliz Navidad!
Sí, no me he vuelto loco. Navidad se escribe con una gran C mayúscula, de Consumo. Estamos inmersos en una época marcadamente consumista. Cada año se repite la misma historia al llegar la Navidad: las compras compulsivas, el despilfarro, las cestas de la compra llenas, los regalos y las comidas copiosas. La gran fiesta del consumo ya está aquí.
La Navidad se ha ido alejando de todo lo que significa verdaderamente (la solidaridad, el amor, la paz…) y ha ido sufriendo una serie de cambios gracias a la ‘maravillosa’ y pérfida sociedad del consumo en la que vivimos. Se ha conseguido solapar y enterrar de forma precisa el verdadero mensaje de estas fechas.
Lo más curioso es que lleva siendo Navidad desde hace dos meses. De eso se han encargado de recordárnoslo los supermercados y las grandes superficies con los adornitos y productos navideños colocados en sus establecimientos a mediados de octubre. ¡Con el calor que ha hecho en esas fechas! Parecen decirnos sin piedad: “Cómprame, cómprame” Poco más y acaba el verano y ya tenemos las bolitas y los espumillones en los comercios y en las calles.
Según las previsiones, en cada hogar se gastará una media de 904 euros durante estas próximas fiestas, un 6% más que el año pasado. Esta media es superior a la europea, que se sitúa en 662 euros. La compra de regalos y juguetes constituirá el primer motivo de gasto, el 57% del total, con una media de 244 euros por persona. En comida nos gastaremos 227 euros.
Fíjense en los límites tan crueles a los que llega el sistema: en estas fechas es algo normal que suban los precios de los productos que después como tontos compraremos. Se suben porque hay más demanda y se aprovechan de ello. Todos haremos la mayor parte de nuestras compras en diciembre. Así, llegaremos a enero hasta el cuello. Por eso, en ese mes caerán de nuevo los precios para poder seguir gastando lo poco que nos quede –un ejemplo de ello son las rebajas de enero-. En febrero, que ya tendremos fresquita y recién cobrada la nómina de enero, los precios volverán a subir para que sigamos gastando. Y vuelta a empezar.
¿Y qué haría el consumo sin la publicidad? Nada. Que todo esto funcione va a depender en gran medida de la ‘inestimable’ ayuda de la publicidad. Turrones, cava, perfumes, juguetes, móviles y lotería son los contenidos de los anuncios que dos meses antes de Navidad nos bombardean y crean en nosotros necesidades innecesarias. Mención especial requieren los anuncios de juguetes, que son de lo más variado. Recurriendo a multitud de técnicas que manejan el color, el sonido, la imagen y rimas fáciles, intentan vender muñecas -que hacen sus necesidades, hablan, lloran, piden que se les dé de comer…- videoconsolas, coches teledirigidos, juegos de mesa... Estos anuncios suponen todo un trauma. Para los padres, por tener que aguantar que sus hijos les den la lata dos meses enteros. Para los hijos, por tener que estar recordándoselo día si y día también a sus progenitores y por guardarse las ganas durante dos meses (para que luego no les compren lo que querían…)
El concepto de Navidad no se entendería como tal sin la lotería. Todos los años igual. Los niños de San Ildefonso cantando los numeritos. Después, viene la alegría de unos… y la envidia de otros. La inversión en lotería será de unos 129 euros por persona este año. Por cierto, ¿dónde se ha metido el calvo del anuncio?En definitiva, como popularmente se dice: “La Navidad la inventó ‘El Corte Inglés’. Y ahora, consuman. ¡Feliz Navidad!
Fenómeno Alonso
(Noviembre 06)
De nuevo, campeón del mundo. El Bicampeón del mundo de Fórmula Uno más joven de la historia. No ha sido fácil. La temporada del gélido piloto ha sido agónica. Ha tenido que soportar sanciones más que dudosas por parte de la FIA, las trampas de ‘Miguel Zapatero’ (que es lo que significa Michael Schumacher en español), la poca ayuda que ha recibido de su compañero de equipo Fisichella, o los errores cometidos por mecánicos como “el tuercas”. Además, su gran trabajo no ha sido tenido en cuenta por muchas personas. Este es el caso del hombre canoso, bajito (alto en dinero) y mandamás de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, que se atrevió a decir que Alonso hacía muy poco por la competición. Fernando Alonso ha dado un vuelco importantísimo a este deporte y ha iniciado una nueva era.
Además de conducir, el pobre Fernando ha tenido que llevar montado a hombros al calvo de Telecinco, que ha seguido muy de cerca los pasos del piloto asturiano. La cadena de Berlusconi ha tenido un ojo clínico a la hora de vislumbrar el germen de lo que después se convertiría en un campeón. Apostó por Alonso, arriesgó, y el resultado le ha salido bordado. Antonio Lobato y su equipo han hecho un gran trabajo, han conseguido hacernos llegar retransmisiones espectaculares (que distan mucho de las realizadas antes por TVE) y han conseguido hacer de la Fórmula 1 un deporte de masas y el segundo más seguido en nuestro país. La carrera en la que Alonso se proclamaba como campeón del mundo por primera vez fue la más vista en la historia de nuestro país rozando los 8 millones de espectadores como media. Pero los registros han vuelto a pulverizarse con la consecución del bicampeonato por parte del asturiano. Más de nueve millones de telespectadores vieron la carrera, 60 personas de cada 100. Increíble. España es el quinto país del mundo en número de espectadores de Fórmula 1, sólo nos ganan Alemania, Italia, Francia y Brasil.
Lobato se ha convertido en la sombra de Fernando Alonso y, de la mano del bicampeón de Fórmula 1, en un personaje dentro del periodismo al que reclama la publicidad televisiva. No solo Alonso ha protagonizado anuncios de los mas diversos productos (seguros, chocolatinas, cerveza, videoconsolas, coches…). Lobato también ha protagonizado varios spots y ha prestado su voz para el doblaje de una película. Todo ello gracias a Fernando. Pero el periodista asturiano no cae en gracia a todos los espectadores. En los blogs de Internet sobre Fórmula 1, se hacían comentarios de todo tipo sobre su persona, varios de ellos nada agradables. Algunos le acusaban de ser poco objetivo en sus retransmisiones, otros decían que parecía que era el novio de Alonso y le preguntaban por la fecha de su boda…
La próxima temporada Alonso estará en la escudería McLaren-Mercedes. Su fichaje por este equipo para la temporada 2007 fue una noticia que sorprendió a propios y extraños. En torno a la figura de Alonso hay mucho dinero (se especula que cobrará 60 millones de euros por tres temporadas) y para algunos, Alonso ha dado un giro demasiado brusco y precipitado, que ha descolocado a los patrocinadores. Además, según leí en un “sensacional” diario, la marca inglesa no dejará que Alonso lleve tanto logotipo encima. En Renault, el piloto asturiano contaba con doce patrocinadores personales y ocho de su equipo, algo que no será fácil conservar en su nueva escudería, ya que la política de la marca es mucho más estricta a la hora de llenar de pegatinas sus monoplazas.
Estaremos pendientes de las hazañas de Alonso en su nuevo equipo, y veremos si este auténtico fenómeno Alonso perdura o se resquebraja.
De nuevo, campeón del mundo. El Bicampeón del mundo de Fórmula Uno más joven de la historia. No ha sido fácil. La temporada del gélido piloto ha sido agónica. Ha tenido que soportar sanciones más que dudosas por parte de la FIA, las trampas de ‘Miguel Zapatero’ (que es lo que significa Michael Schumacher en español), la poca ayuda que ha recibido de su compañero de equipo Fisichella, o los errores cometidos por mecánicos como “el tuercas”. Además, su gran trabajo no ha sido tenido en cuenta por muchas personas. Este es el caso del hombre canoso, bajito (alto en dinero) y mandamás de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, que se atrevió a decir que Alonso hacía muy poco por la competición. Fernando Alonso ha dado un vuelco importantísimo a este deporte y ha iniciado una nueva era.
Además de conducir, el pobre Fernando ha tenido que llevar montado a hombros al calvo de Telecinco, que ha seguido muy de cerca los pasos del piloto asturiano. La cadena de Berlusconi ha tenido un ojo clínico a la hora de vislumbrar el germen de lo que después se convertiría en un campeón. Apostó por Alonso, arriesgó, y el resultado le ha salido bordado. Antonio Lobato y su equipo han hecho un gran trabajo, han conseguido hacernos llegar retransmisiones espectaculares (que distan mucho de las realizadas antes por TVE) y han conseguido hacer de la Fórmula 1 un deporte de masas y el segundo más seguido en nuestro país. La carrera en la que Alonso se proclamaba como campeón del mundo por primera vez fue la más vista en la historia de nuestro país rozando los 8 millones de espectadores como media. Pero los registros han vuelto a pulverizarse con la consecución del bicampeonato por parte del asturiano. Más de nueve millones de telespectadores vieron la carrera, 60 personas de cada 100. Increíble. España es el quinto país del mundo en número de espectadores de Fórmula 1, sólo nos ganan Alemania, Italia, Francia y Brasil.
Lobato se ha convertido en la sombra de Fernando Alonso y, de la mano del bicampeón de Fórmula 1, en un personaje dentro del periodismo al que reclama la publicidad televisiva. No solo Alonso ha protagonizado anuncios de los mas diversos productos (seguros, chocolatinas, cerveza, videoconsolas, coches…). Lobato también ha protagonizado varios spots y ha prestado su voz para el doblaje de una película. Todo ello gracias a Fernando. Pero el periodista asturiano no cae en gracia a todos los espectadores. En los blogs de Internet sobre Fórmula 1, se hacían comentarios de todo tipo sobre su persona, varios de ellos nada agradables. Algunos le acusaban de ser poco objetivo en sus retransmisiones, otros decían que parecía que era el novio de Alonso y le preguntaban por la fecha de su boda…
La próxima temporada Alonso estará en la escudería McLaren-Mercedes. Su fichaje por este equipo para la temporada 2007 fue una noticia que sorprendió a propios y extraños. En torno a la figura de Alonso hay mucho dinero (se especula que cobrará 60 millones de euros por tres temporadas) y para algunos, Alonso ha dado un giro demasiado brusco y precipitado, que ha descolocado a los patrocinadores. Además, según leí en un “sensacional” diario, la marca inglesa no dejará que Alonso lleve tanto logotipo encima. En Renault, el piloto asturiano contaba con doce patrocinadores personales y ocho de su equipo, algo que no será fácil conservar en su nueva escudería, ya que la política de la marca es mucho más estricta a la hora de llenar de pegatinas sus monoplazas.
Estaremos pendientes de las hazañas de Alonso en su nuevo equipo, y veremos si este auténtico fenómeno Alonso perdura o se resquebraja.
Cuatro bodas y un divorcio
(Octubre 06)
Es el día más feliz de sus vidas. Tras dejar atrás varios años de noviazgo, donde todo es color de rosa, deciden firmar un papelito que por arte de magia se supone les unirá para siempre. Desde ese momento, un futuro aparentemente esperanzador y feliz por vivir, y 40 años por delante para pagar la hipoteca…
Los trajes de los novios que han costado un ojo de la cara; el arroz mezclado con pétalos de rosas a la salida de los novios de la iglesia; el coche de novios adornado con moñas y pitando sin parar; el menú minimalista que cuesta más o menos lo que te gastas en la comida de una o dos semanas comiendo en tu casa; la misa solemne y aburrida en la que se habla sobre el amor y la eternidad y sobre los deberes y obligaciones del matrimonio (sin apuntar los beneficios económicos o legales que comporta); el cura: “la voluntad, 60 euros”; el pavor que producen los gritos de los invitados al vitorear, primero a los novios y después a cualquiera que se cruce por su alcohólico camino; esa imagen de los novios al más puro estilo ‘Kill Bill” cortando un pastel de varios pisos llenos de bengalas de todo a 100… Es increíble la parafernalia que rodea a las bodas. Y todo esto para después encontrarse con un panorama desolador: más de 200.000 parejas se casan cada año y unas 50.000 se separan.
Nos encontramos con estadísticas que arrojan datos más que escalofriantes. Según desvela el Instituto de Política Familiar en su informe sobre la «Evolución de la Familia», cada día se producen en España 408 rupturas matrimoniales, una cada tres minutos y medio. En 2005 hubo un total de 149.168 rupturas, entre separaciones y divorcios. El número de disoluciones matrimoniales se ha incrementado un 45,7% con respecto al 2000. Desde la entrada en vigor de la ley del divorcio en España, en 1981, se han producido 1.116.426 separaciones y casi 800.000 divorcios, que han afectado a más de 1.500.000 hijos.
El amor es una asignatura pendiente que hay que aprobar todos los días pero, sin duda, el examen más difícil se hace en verano, cuando la convivencia de las parejas pasa por una crucial prueba de fuego, con resultado positivo o negativo, con las vacaciones. Es tiempo para compartir y relajarse junto a la persona amada, pero también puede ser un momento propicio para dejar aflorar todos aquellos conflictos que han sido silenciados durante el ajetreado periodo invernal. Al disponer de más tiempo de lo habitual, salen a la luz las diferencias que durante el resto del año apenas se perciben debido al poco tiempo que la pareja comparte. Si un matrimonio que medio se soporta durante el año se va un mes de vacaciones y se mete en una vivienda mucho más pequeña que la ordinaria puede acabar ‘matándose’. Una de cada tres parejas que se separa rompe su relación al acabar la época estival. Además, el nuevo divorcio exprés roba a los matrimonios la opción de reconciliarse, ya que suprime la separación, que servía como el periodo de reflexión.
Tal y como van las cosas, los expertos auguran que en 2010, por cada boda habrá una ruptura. Visto lo visto, a más de uno se le habrán quitado las ganas de pensar en casarse. Recuerda, aproximadamente en el tiempo que has tardado en leer esta columna, una pareja se ha separado en nuestro país. Impresionante, ¿no?. ¡Y pensar que hay gente que a los pocos meses de conocerse se casan! Por cierto, enhorabuena a todos aquellos que cumplen sus bodas de plata o más aún las de oro, porque eso es todo un mérito hoy día.
Es el día más feliz de sus vidas. Tras dejar atrás varios años de noviazgo, donde todo es color de rosa, deciden firmar un papelito que por arte de magia se supone les unirá para siempre. Desde ese momento, un futuro aparentemente esperanzador y feliz por vivir, y 40 años por delante para pagar la hipoteca…
Los trajes de los novios que han costado un ojo de la cara; el arroz mezclado con pétalos de rosas a la salida de los novios de la iglesia; el coche de novios adornado con moñas y pitando sin parar; el menú minimalista que cuesta más o menos lo que te gastas en la comida de una o dos semanas comiendo en tu casa; la misa solemne y aburrida en la que se habla sobre el amor y la eternidad y sobre los deberes y obligaciones del matrimonio (sin apuntar los beneficios económicos o legales que comporta); el cura: “la voluntad, 60 euros”; el pavor que producen los gritos de los invitados al vitorear, primero a los novios y después a cualquiera que se cruce por su alcohólico camino; esa imagen de los novios al más puro estilo ‘Kill Bill” cortando un pastel de varios pisos llenos de bengalas de todo a 100… Es increíble la parafernalia que rodea a las bodas. Y todo esto para después encontrarse con un panorama desolador: más de 200.000 parejas se casan cada año y unas 50.000 se separan.
Nos encontramos con estadísticas que arrojan datos más que escalofriantes. Según desvela el Instituto de Política Familiar en su informe sobre la «Evolución de la Familia», cada día se producen en España 408 rupturas matrimoniales, una cada tres minutos y medio. En 2005 hubo un total de 149.168 rupturas, entre separaciones y divorcios. El número de disoluciones matrimoniales se ha incrementado un 45,7% con respecto al 2000. Desde la entrada en vigor de la ley del divorcio en España, en 1981, se han producido 1.116.426 separaciones y casi 800.000 divorcios, que han afectado a más de 1.500.000 hijos.
El amor es una asignatura pendiente que hay que aprobar todos los días pero, sin duda, el examen más difícil se hace en verano, cuando la convivencia de las parejas pasa por una crucial prueba de fuego, con resultado positivo o negativo, con las vacaciones. Es tiempo para compartir y relajarse junto a la persona amada, pero también puede ser un momento propicio para dejar aflorar todos aquellos conflictos que han sido silenciados durante el ajetreado periodo invernal. Al disponer de más tiempo de lo habitual, salen a la luz las diferencias que durante el resto del año apenas se perciben debido al poco tiempo que la pareja comparte. Si un matrimonio que medio se soporta durante el año se va un mes de vacaciones y se mete en una vivienda mucho más pequeña que la ordinaria puede acabar ‘matándose’. Una de cada tres parejas que se separa rompe su relación al acabar la época estival. Además, el nuevo divorcio exprés roba a los matrimonios la opción de reconciliarse, ya que suprime la separación, que servía como el periodo de reflexión.
Tal y como van las cosas, los expertos auguran que en 2010, por cada boda habrá una ruptura. Visto lo visto, a más de uno se le habrán quitado las ganas de pensar en casarse. Recuerda, aproximadamente en el tiempo que has tardado en leer esta columna, una pareja se ha separado en nuestro país. Impresionante, ¿no?. ¡Y pensar que hay gente que a los pocos meses de conocerse se casan! Por cierto, enhorabuena a todos aquellos que cumplen sus bodas de plata o más aún las de oro, porque eso es todo un mérito hoy día.
La (misma) canción del verano
(Septiembre 06)
Ya estamos en el mes de septiembre y queda menos para que la época estival finalice. Llega la hora de hacer balance. Son tantas y tantas las cosas que suceden, se repiten, y se vuelven a repetir verano tras verano… Lo de siempre: el calor (inseparable de nuestras quejas), la playa, cuerpos achicharrados y ligeritos de ropa, la arena ardiendo, niños salpicando en el agua, olas asesinas, barniz en cremita, los ‘guiris’, arena hasta los ojos, los chiringuitos, estas columnas insulsas y casi sin sentido… Es decir, la misma canción del verano siempre…
Pero no se si realmente se han dado cuenta de que el verano afecta y de qué manera también a los medios de comunicación. Programación televisiva hecha a partir de repeticiones de repeticiones, noticias que parecen de chiste… En una ocasión, vi una en las noticias de Antena 3. Me dio la sensación de que se estaban quedando conmigo o que directamente me tomaban por tonto. El reportaje trataba el ‘shock’ que produce la vuelta al trabajo. Un grupo de trabajadores, para superarlo, montó un chiringuito en la oficina…
Final de primavera, en torno al mes de junio. Comienzan a sonar esas canciones que un mes después van a ser las más escuchadas, las más tarareadas, las más bailadas y, con esto de las nuevas tecnologías, las más bajadas en forma de tono politono a los móviles. Melodías que se convierten en una auténtica pesadilla, que se meten en los oídos y te hacen su presa hasta el punto de quedarte con el sonidito para siempre e ir tarareándolo por todos sitios (na na na na nieeee…) Una plaga dañina para la salud mental ¡y contaminación acústica en toda regla! Atención, autoridades medioambientales: ¡hagan algo!
Son canciones hechas solamente para estos tres meses de verano. Sus cantantes se hacen famosos en poco tiempo y después… toca el olvido. Hay como una maquinaria dedicada en exclusiva a la fabricación de canciones de verano y existen o han existido una serie de personajes especializados en el tema del verano. Seguro que recuerdan al mítico Georgie Dann, que ha hecho el deleite de millones de personas con sus famosas canciones monotemáticas: el verano. Que si el chiringuito, la barbacoa…
Atrás quedaron “Los del Río” con su canción “Macarena”, que fue cantada, bailada y traducida en varios idiomas en todo el mundo en 1996. ¡Hasta Clinton la bailó!. Y la multifamosa “Aserejé”, de Las Ketchup, que hizo que las hijas del tomate hicieran bien su agosto (y nunca mejor dicho) por todo el planeta con una única canción que vendió mas de doce millones de copias en el verano de 2002 y que fue traducida incluso al chino.
A los medios de comunicación tradicionales –radio y televisión- que han servido como escaparate de las repetitivas canciones del verano, se le ha sumado uno nuevo, Internet. Este medio –y concretamente la web YouTube.com- catapultó a la fama a Jesús Rodríguez Rodríguez, más conocido como ‘el Koala’. Si, el autor de esa pesadilla titulada “Opá, yo viazé un corrá”, el de los chivillos, las cabrillas, los potrillos… ¿Habrá terminado ya por fin el dichoso corral que quería hacer? El vídeo fue descargado en Internet más de cuatro millones de veces.
Lo mismo ha ocurrido con la canción “Amo a Laura”. Fue una artimaña utilizada por la MTV para promocionarse y se convirtió en un auténtico fenómeno en su momento. Comenzó como un tema de juventud ultracristiana y se hizo también una versión gay y porno. Su página web, nomiresmtv.com, arremetía contra la propia cadena musical.
Estos son solo unos ejemplos, pero la columna se acaba. Y el verano que viene, más. La misma canción del verano…
Ya estamos en el mes de septiembre y queda menos para que la época estival finalice. Llega la hora de hacer balance. Son tantas y tantas las cosas que suceden, se repiten, y se vuelven a repetir verano tras verano… Lo de siempre: el calor (inseparable de nuestras quejas), la playa, cuerpos achicharrados y ligeritos de ropa, la arena ardiendo, niños salpicando en el agua, olas asesinas, barniz en cremita, los ‘guiris’, arena hasta los ojos, los chiringuitos, estas columnas insulsas y casi sin sentido… Es decir, la misma canción del verano siempre…
Pero no se si realmente se han dado cuenta de que el verano afecta y de qué manera también a los medios de comunicación. Programación televisiva hecha a partir de repeticiones de repeticiones, noticias que parecen de chiste… En una ocasión, vi una en las noticias de Antena 3. Me dio la sensación de que se estaban quedando conmigo o que directamente me tomaban por tonto. El reportaje trataba el ‘shock’ que produce la vuelta al trabajo. Un grupo de trabajadores, para superarlo, montó un chiringuito en la oficina…
Final de primavera, en torno al mes de junio. Comienzan a sonar esas canciones que un mes después van a ser las más escuchadas, las más tarareadas, las más bailadas y, con esto de las nuevas tecnologías, las más bajadas en forma de tono politono a los móviles. Melodías que se convierten en una auténtica pesadilla, que se meten en los oídos y te hacen su presa hasta el punto de quedarte con el sonidito para siempre e ir tarareándolo por todos sitios (na na na na nieeee…) Una plaga dañina para la salud mental ¡y contaminación acústica en toda regla! Atención, autoridades medioambientales: ¡hagan algo!
Son canciones hechas solamente para estos tres meses de verano. Sus cantantes se hacen famosos en poco tiempo y después… toca el olvido. Hay como una maquinaria dedicada en exclusiva a la fabricación de canciones de verano y existen o han existido una serie de personajes especializados en el tema del verano. Seguro que recuerdan al mítico Georgie Dann, que ha hecho el deleite de millones de personas con sus famosas canciones monotemáticas: el verano. Que si el chiringuito, la barbacoa…
Atrás quedaron “Los del Río” con su canción “Macarena”, que fue cantada, bailada y traducida en varios idiomas en todo el mundo en 1996. ¡Hasta Clinton la bailó!. Y la multifamosa “Aserejé”, de Las Ketchup, que hizo que las hijas del tomate hicieran bien su agosto (y nunca mejor dicho) por todo el planeta con una única canción que vendió mas de doce millones de copias en el verano de 2002 y que fue traducida incluso al chino.
A los medios de comunicación tradicionales –radio y televisión- que han servido como escaparate de las repetitivas canciones del verano, se le ha sumado uno nuevo, Internet. Este medio –y concretamente la web YouTube.com- catapultó a la fama a Jesús Rodríguez Rodríguez, más conocido como ‘el Koala’. Si, el autor de esa pesadilla titulada “Opá, yo viazé un corrá”, el de los chivillos, las cabrillas, los potrillos… ¿Habrá terminado ya por fin el dichoso corral que quería hacer? El vídeo fue descargado en Internet más de cuatro millones de veces.
Lo mismo ha ocurrido con la canción “Amo a Laura”. Fue una artimaña utilizada por la MTV para promocionarse y se convirtió en un auténtico fenómeno en su momento. Comenzó como un tema de juventud ultracristiana y se hizo también una versión gay y porno. Su página web, nomiresmtv.com, arremetía contra la propia cadena musical.
Estos son solo unos ejemplos, pero la columna se acaba. Y el verano que viene, más. La misma canción del verano…
El Circo de los Enanos
(Agosto 06)
Qué les voy a decir del escándalo actual por antonomasia. Ya saben de sobra millones de datos acerca de la Corrupción en Marbella, de todo lo que existía en la ciudad malagueña. Los trapos sucios de la ciudad del lujo han ido saliendo con el paso del tiempo. Se ha montado el circo, y han ido creciendo sus enanos poco a poco.
Esta trama de corrupción nos ha dejado a los personajes más frikies e insospechados que aportan un toque de risa maligna a este gravísimo problema que existe en Marbella y que, por desgracia, lleva existiendo desde hace ya muchos años. El principal enano de este circo, y el que más ha sorprendido por la opulencia de sus posesiones, ha sido el personaje con apellido de marca de sanitarios, Juan Antonio Roca. Partiendo desde la nada (estaba en paro), ha ido poco a poco amasando una fortuna sorprendente. Entre sus posesiones se encontraban todo tipo de enseres de incalculable valor. El que tenía un Miró en el cuarto de baño, tenía además una colección de animales disecados, un helipuerto para él solito, una cuadra, unos cuantos palacetes en Madrid, varias fincas, botellas de vino y champán a 2000 euros cada una…
La siliconada Isabel García Marcos había despotricado en los platós contra Julián Muñoz, pero al final ha caído también en el saco. Se casó, se fue de luna de miel con su marido, y de vuelta a España, la detuvieron en el aeropuerto. Se casó para ir a la cárcel. Por su parte, la ex alcaldesa de la ciudad, Marisol Yagüe, se hizo la cirugía estética en la nariz para ir a Alhaurín de la Torre, pero no de visita turística, sino para quedarse en el calabozo… La otra figura del último gobierno tripartito marbellí, Carlos Fernández, se encuentra en paradero desconocido aunque sobre él pesa una orden de busca y captura. El pobre parece que se asustó en los últimos momentos y huyó…
Un enano con peso que ha aportado la imagen de los últimos meses ha sido Julián Muñoz. Hacía ya tiempo que se esperaba que se produjera la instantánea de él saliendo preso dirección a la cárcel, que ya hemos visto por fin. Sobre el novio de la Pantoja pesan unas 100 causas pendientes sobre varios delitos de malversación de caudales públicos, cohecho.... Ahora cachuli está entre rejas (dientes, dientes, que eso es lo que les jode…)
¿Y que hay de Jesús Gil? Lo último que se supo de él (después de muerto) es que estaba vivo. En realidad, según un diario de Cádiz, nunca falleció, sino que fingió su muerte para evitar ser pillado en la actual “Operación Malaya” y ahora mismo estaría escondido en Venezuela. ¿Avisamos a Lidia Lozano para que investigue?
La corrupción urbanística en marbella ha dejado, por ahora, más de 60 detenidos. Casi nada. Y ya vamos por la tercera fase. El tema no va a quedar finito aquí, sino que habrá más capítulos. Era previsible que todo este escándalo tuviera lugar, pero todo ha sobrepasado unos límites sorprendentes. Toda la trama ha sido televisada casi milimétricamente y numerosos programas han dedicado muchos minutos de su tiempo a hablar sobre el tema y aportar datos. Cabe destacar el tratamiento que le ha dado a la detención de Julián Muñoz la cadena berlusconiana Telecinco, que tendrá algo personal contra Julián y ha ido a saco contra él.
El carácter espectáculo de la ciudad marbellí sigue presente, aunque a veces no en temas muy positivos. Y detrás de todo esto, el pueblo, que tiene que soportar que una panda de ladrones se apoderen de su dinero y que hagan con él lo que les venga en gana… Injusto.
Qué les voy a decir del escándalo actual por antonomasia. Ya saben de sobra millones de datos acerca de la Corrupción en Marbella, de todo lo que existía en la ciudad malagueña. Los trapos sucios de la ciudad del lujo han ido saliendo con el paso del tiempo. Se ha montado el circo, y han ido creciendo sus enanos poco a poco.
Esta trama de corrupción nos ha dejado a los personajes más frikies e insospechados que aportan un toque de risa maligna a este gravísimo problema que existe en Marbella y que, por desgracia, lleva existiendo desde hace ya muchos años. El principal enano de este circo, y el que más ha sorprendido por la opulencia de sus posesiones, ha sido el personaje con apellido de marca de sanitarios, Juan Antonio Roca. Partiendo desde la nada (estaba en paro), ha ido poco a poco amasando una fortuna sorprendente. Entre sus posesiones se encontraban todo tipo de enseres de incalculable valor. El que tenía un Miró en el cuarto de baño, tenía además una colección de animales disecados, un helipuerto para él solito, una cuadra, unos cuantos palacetes en Madrid, varias fincas, botellas de vino y champán a 2000 euros cada una…
La siliconada Isabel García Marcos había despotricado en los platós contra Julián Muñoz, pero al final ha caído también en el saco. Se casó, se fue de luna de miel con su marido, y de vuelta a España, la detuvieron en el aeropuerto. Se casó para ir a la cárcel. Por su parte, la ex alcaldesa de la ciudad, Marisol Yagüe, se hizo la cirugía estética en la nariz para ir a Alhaurín de la Torre, pero no de visita turística, sino para quedarse en el calabozo… La otra figura del último gobierno tripartito marbellí, Carlos Fernández, se encuentra en paradero desconocido aunque sobre él pesa una orden de busca y captura. El pobre parece que se asustó en los últimos momentos y huyó…
Un enano con peso que ha aportado la imagen de los últimos meses ha sido Julián Muñoz. Hacía ya tiempo que se esperaba que se produjera la instantánea de él saliendo preso dirección a la cárcel, que ya hemos visto por fin. Sobre el novio de la Pantoja pesan unas 100 causas pendientes sobre varios delitos de malversación de caudales públicos, cohecho.... Ahora cachuli está entre rejas (dientes, dientes, que eso es lo que les jode…)
¿Y que hay de Jesús Gil? Lo último que se supo de él (después de muerto) es que estaba vivo. En realidad, según un diario de Cádiz, nunca falleció, sino que fingió su muerte para evitar ser pillado en la actual “Operación Malaya” y ahora mismo estaría escondido en Venezuela. ¿Avisamos a Lidia Lozano para que investigue?
La corrupción urbanística en marbella ha dejado, por ahora, más de 60 detenidos. Casi nada. Y ya vamos por la tercera fase. El tema no va a quedar finito aquí, sino que habrá más capítulos. Era previsible que todo este escándalo tuviera lugar, pero todo ha sobrepasado unos límites sorprendentes. Toda la trama ha sido televisada casi milimétricamente y numerosos programas han dedicado muchos minutos de su tiempo a hablar sobre el tema y aportar datos. Cabe destacar el tratamiento que le ha dado a la detención de Julián Muñoz la cadena berlusconiana Telecinco, que tendrá algo personal contra Julián y ha ido a saco contra él.
El carácter espectáculo de la ciudad marbellí sigue presente, aunque a veces no en temas muy positivos. Y detrás de todo esto, el pueblo, que tiene que soportar que una panda de ladrones se apoderen de su dinero y que hagan con él lo que les venga en gana… Injusto.
Enseñar a dudar
(Julio 06)
Por estas fechas el curso lectivo 2005-2006 ha llegado o llega a su fin en breve en todos los niveles de enseñanza. Las tan merecidas vacaciones ya están aquí, y el calor, también. Los pasados días 20, 21 y 22 de junio tuvieron lugar en toda Andalucía las Pruebas de Acceso a la Universidad, lo que comúnmente se conoce como Selectividad. Miles de alumnos con el bachillerato recién terminado se enfrentaban a la tan “temida” prueba. La verdad es que tenían que ir tranquilos, ya que las estadísticas están ahí: alrededor del 95% de los alumnos que se presentaron el año pasado la superaron. Lo que se supone que es una criba, en realidad no lo es. Como coloquialmente se dice: “aprueba todo el mundo”.
Todos estos alumnos pasan por el puro trámite de estos exámenes, para acceder a una institución de ínfima calidad: el sistema universitario público español. Con el primer curso terminado en una carrera universitaria, reflexioné acerca de la institución, llegando incluso en ocasiones a tener ciertas “crisis existenciales”... Aunque se supone que las universidades son instituciones en las que se debe enseñar a investigar, e intentar formar a librepensadores con sentido crítico y capacidad reflexiva, la realidad es bien distinta. La universidad pretende vincular la investigación a la enseñanza, consciente de que poco vale la enseñanza del que no investiga, pero el modelo de organización en asignaturas y planes de estudio (que se quedan obsoletos en poco tiempo) y sobre todo una forma de enseñanza basada en la lección magistral (en la horita de clase, soltando el rollo), impide alcanzar el objetivo principal de la universidad moderna: enseñar a dudar. La labor del profesor no radica en transmitir los conocimientos adquiridos, tal y como se hace en la actualidad, sino en enseñar a preguntar, orientando el trabajo y promoviendo el desarrollo intelectual y científico de los alumnos, que únicamente se consigue con un dialogo personal. La universidad no tiene como misión repetir lo que ya se sabe y que se puede encontrar en los libros, sino enseñar a preguntar, actividad que solo sería posible con no pocos conocimientos. Hay que ayudar al alumno a que vaya formulando las preguntas que le interesan. La universidad no debe ser un centro superior de divulgación científica, su misión no es enseñar las diversas ciencias, sino enseñar a hacer ciencia. Nada se aprende sin saber por qué y para qué, o al menos así debería ser.
Pero nos encontramos con un gran problema. La investigación con el objetivo primordial de enseñar a preguntar es una meta inalcanzable en universidades públicas como las nuestras, que se encuentran masificadas y cuentan con pocos recursos. En aulas con cerca de doscientos alumnos en ocasiones, ya me dirán ustedes como se consigue que el alumno se haga preguntas e investigue… Se hace imprescindible, por tanto, el aumento de las plazas de docentes y, sobre todo, mejorar la financiación.
Las universidades se han convertido en meros centros de preparación profesional que dejan a un lado el desarrollo intelectual de los individuos y los integran de forma casi milimétrica en el mercado laboral. Preparar buenos profesionales que cuenten en su haber con los conocimientos indispensables para ejercer bien el oficio es un objetivo claro de las universidades, pero se prepara a profesionales incultos, eficientes, pero incapaces de pensar. Las nuevas directrices europeas (que toman nuevas medidas como la reducción de cinco a cuatro años las carreras con título de licenciaturas, por ejemplo) persiguen el modelo universitario norteamericano, consistente en la máxima eficacia y especialización, pero con la mínima capacidad crítica.
Por estas fechas el curso lectivo 2005-2006 ha llegado o llega a su fin en breve en todos los niveles de enseñanza. Las tan merecidas vacaciones ya están aquí, y el calor, también. Los pasados días 20, 21 y 22 de junio tuvieron lugar en toda Andalucía las Pruebas de Acceso a la Universidad, lo que comúnmente se conoce como Selectividad. Miles de alumnos con el bachillerato recién terminado se enfrentaban a la tan “temida” prueba. La verdad es que tenían que ir tranquilos, ya que las estadísticas están ahí: alrededor del 95% de los alumnos que se presentaron el año pasado la superaron. Lo que se supone que es una criba, en realidad no lo es. Como coloquialmente se dice: “aprueba todo el mundo”.
Todos estos alumnos pasan por el puro trámite de estos exámenes, para acceder a una institución de ínfima calidad: el sistema universitario público español. Con el primer curso terminado en una carrera universitaria, reflexioné acerca de la institución, llegando incluso en ocasiones a tener ciertas “crisis existenciales”... Aunque se supone que las universidades son instituciones en las que se debe enseñar a investigar, e intentar formar a librepensadores con sentido crítico y capacidad reflexiva, la realidad es bien distinta. La universidad pretende vincular la investigación a la enseñanza, consciente de que poco vale la enseñanza del que no investiga, pero el modelo de organización en asignaturas y planes de estudio (que se quedan obsoletos en poco tiempo) y sobre todo una forma de enseñanza basada en la lección magistral (en la horita de clase, soltando el rollo), impide alcanzar el objetivo principal de la universidad moderna: enseñar a dudar. La labor del profesor no radica en transmitir los conocimientos adquiridos, tal y como se hace en la actualidad, sino en enseñar a preguntar, orientando el trabajo y promoviendo el desarrollo intelectual y científico de los alumnos, que únicamente se consigue con un dialogo personal. La universidad no tiene como misión repetir lo que ya se sabe y que se puede encontrar en los libros, sino enseñar a preguntar, actividad que solo sería posible con no pocos conocimientos. Hay que ayudar al alumno a que vaya formulando las preguntas que le interesan. La universidad no debe ser un centro superior de divulgación científica, su misión no es enseñar las diversas ciencias, sino enseñar a hacer ciencia. Nada se aprende sin saber por qué y para qué, o al menos así debería ser.
Pero nos encontramos con un gran problema. La investigación con el objetivo primordial de enseñar a preguntar es una meta inalcanzable en universidades públicas como las nuestras, que se encuentran masificadas y cuentan con pocos recursos. En aulas con cerca de doscientos alumnos en ocasiones, ya me dirán ustedes como se consigue que el alumno se haga preguntas e investigue… Se hace imprescindible, por tanto, el aumento de las plazas de docentes y, sobre todo, mejorar la financiación.
Las universidades se han convertido en meros centros de preparación profesional que dejan a un lado el desarrollo intelectual de los individuos y los integran de forma casi milimétrica en el mercado laboral. Preparar buenos profesionales que cuenten en su haber con los conocimientos indispensables para ejercer bien el oficio es un objetivo claro de las universidades, pero se prepara a profesionales incultos, eficientes, pero incapaces de pensar. Las nuevas directrices europeas (que toman nuevas medidas como la reducción de cinco a cuatro años las carreras con título de licenciaturas, por ejemplo) persiguen el modelo universitario norteamericano, consistente en la máxima eficacia y especialización, pero con la mínima capacidad crítica.
Mal gusto
(Junio 06)
La verdad es que uno no es fan de este tipo de concursos y no espera con interés e ilusión a que se acerque la fecha de la cita, sino más bien al contrario. Pero la curiosidad mató al gato y uno termina cayendo y acaba por ver el tan horrendo espectáculo. Se sabía que la canción, que ya había circulado durante los meses anteriores por televisiones y radios, era pésima, y que a pesar de que nuestras representantes eran de sobra conocidas, íbamos a quedar, como casi siempre, entre los últimos puestos. Y así fue.
El pasado sábado 20 de mayo asistí atónito a un bochornoso espectáculo al que últimamente estamos acostumbrados. De nada les ha servido haber vendido cerca de trece millones de discos en todo el mundo (una barbaridad) y ser conocidas en el territorio europeo, porque se tuvieron que conformar con el puesto 21 (participaban 24). Podemos presumir de haber quedado los cuartos… pero por la cola. Las Ketchup habían sido las elegidas, hicieron lo que pudieron, pero la cosa salió según todo lo previsto. Ni el método de elección de la canción era bueno, ya que se eligió a dedo de entre cinco candidatas, ni la propia canción era buena. El famoso “Aserejé” se quedaba lejísimos de este “Bloody Mary” con el cual representaron a nuestro país. Tampoco la puesta en escena de la canción merece una crítica positiva. Y es que en este concurso la forma de presentar la canción cuenta y de qué manera… Bailar con cuatro sillas, vestidas por el estilista de Julián Muñoz, no es desde luego una buena puesta en escena…
Pero aquí parece que la calidad no es lo primordial. Gana el mal gusto. Se hizo vencedor un país que hasta entonces se tuvo que conformar con un sexto puesto como el mejor resultado de su participación en el concurso. Los concursantes de Finlandia dieron la nota, a los espectadores les gustó y resultaron ganadores. Caracterizados como monstruos, con espantosas cartetas y cantando con una voz ronca desagradable que rebuznaba algo así como “aleluya”, pasarán a la historia por ser los ganadores de la LI edición del festival Eurovisión, festival que se está yendo por unos derroteros impresentables. Se da la triste paradoja de que Europa es el continente de la música. Es la cuna de artistas como Los Beatles, los Rolling Stone, Mozart, Beethoven y un largo etcétera, pero ahora lo bueno es lo más chabacano. Si se estila este tipo de música, podríamos haber mandado como representante de España al Koala, que seguro que con sus chivillos y potrillos queda en mejores puestos que las cuatro cordobesas. Además, ahorraríamos en gastos: a él no le hace falta careta…
Hace ya 37 años que España no gana el festival de Eurovisión. Y no esperemos que lo vayamos a ganar en las próximas ediciones. Tenemos que sufrir las preferencias geopolíticas de los países participantes a la hora de votar, que hacen que España se lleve muy pocos votos. En esta ultima edición, fueron 18: 12 de nuestra vecina Andorra y los inusitados 6 puntos de Albania. Al votar, se juntan varios países y elevan al triunfo al que ellos quieren.
Pero no nos preocupemos, que nunca vamos a salir eliminados y siempre vamos a tener la posibilidad de participar en este concurso. España ostenta justo a Francia, Alemania y Reino Unido, el privilegio de poder participar todos los años aunque se queden en los últimos puestos, no pudiendo ser nunca desclasificados. Tal vez sea esta una de las razones por las cuales se ponga tan poco empeño y esfuerzo en este festival, que está de capa caída.
La verdad es que uno no es fan de este tipo de concursos y no espera con interés e ilusión a que se acerque la fecha de la cita, sino más bien al contrario. Pero la curiosidad mató al gato y uno termina cayendo y acaba por ver el tan horrendo espectáculo. Se sabía que la canción, que ya había circulado durante los meses anteriores por televisiones y radios, era pésima, y que a pesar de que nuestras representantes eran de sobra conocidas, íbamos a quedar, como casi siempre, entre los últimos puestos. Y así fue.
El pasado sábado 20 de mayo asistí atónito a un bochornoso espectáculo al que últimamente estamos acostumbrados. De nada les ha servido haber vendido cerca de trece millones de discos en todo el mundo (una barbaridad) y ser conocidas en el territorio europeo, porque se tuvieron que conformar con el puesto 21 (participaban 24). Podemos presumir de haber quedado los cuartos… pero por la cola. Las Ketchup habían sido las elegidas, hicieron lo que pudieron, pero la cosa salió según todo lo previsto. Ni el método de elección de la canción era bueno, ya que se eligió a dedo de entre cinco candidatas, ni la propia canción era buena. El famoso “Aserejé” se quedaba lejísimos de este “Bloody Mary” con el cual representaron a nuestro país. Tampoco la puesta en escena de la canción merece una crítica positiva. Y es que en este concurso la forma de presentar la canción cuenta y de qué manera… Bailar con cuatro sillas, vestidas por el estilista de Julián Muñoz, no es desde luego una buena puesta en escena…
Pero aquí parece que la calidad no es lo primordial. Gana el mal gusto. Se hizo vencedor un país que hasta entonces se tuvo que conformar con un sexto puesto como el mejor resultado de su participación en el concurso. Los concursantes de Finlandia dieron la nota, a los espectadores les gustó y resultaron ganadores. Caracterizados como monstruos, con espantosas cartetas y cantando con una voz ronca desagradable que rebuznaba algo así como “aleluya”, pasarán a la historia por ser los ganadores de la LI edición del festival Eurovisión, festival que se está yendo por unos derroteros impresentables. Se da la triste paradoja de que Europa es el continente de la música. Es la cuna de artistas como Los Beatles, los Rolling Stone, Mozart, Beethoven y un largo etcétera, pero ahora lo bueno es lo más chabacano. Si se estila este tipo de música, podríamos haber mandado como representante de España al Koala, que seguro que con sus chivillos y potrillos queda en mejores puestos que las cuatro cordobesas. Además, ahorraríamos en gastos: a él no le hace falta careta…
Hace ya 37 años que España no gana el festival de Eurovisión. Y no esperemos que lo vayamos a ganar en las próximas ediciones. Tenemos que sufrir las preferencias geopolíticas de los países participantes a la hora de votar, que hacen que España se lleve muy pocos votos. En esta ultima edición, fueron 18: 12 de nuestra vecina Andorra y los inusitados 6 puntos de Albania. Al votar, se juntan varios países y elevan al triunfo al que ellos quieren.
Pero no nos preocupemos, que nunca vamos a salir eliminados y siempre vamos a tener la posibilidad de participar en este concurso. España ostenta justo a Francia, Alemania y Reino Unido, el privilegio de poder participar todos los años aunque se queden en los últimos puestos, no pudiendo ser nunca desclasificados. Tal vez sea esta una de las razones por las cuales se ponga tan poco empeño y esfuerzo en este festival, que está de capa caída.
Crispación
(Mayo 06)
El clima político está enrarecido y alterado. Nuestro parlamento que se parece cada vez más a un gallinero, la crispación que está en aumento y los medios de comunicación que están enfrentados en una particular guerra de Medios. ¿Qué está pasando?
No se puede cantar victoria todavía, pero parece que la cosa se ha tranquilizado, al menos un poco. En la casa de la democracia, en el Congreso de los Diputados español, reinaba de todo menos la calma y la armonía. La tensión entre los diferentes grupos políticos era tal que, a veces, la situación se hacía insostenible. Los diputados nacionalistas saltándose a la torera las normas establecidas en el hemiciclo en cuanto a la lengua empleada en sus discursos, hablando en sus propias lenguas para que el resto le entendieran bien; el resto de diputados hablando entre sí y formando un murmullo molesto; Rajoy y Zapatero insultándose… En la memoria de la democracia quedan los célebres insultos propinados entre ambos. Que si Zapatero llamó a Rajoy “patriota de hojalata”, que si Rajoy le respondió diciéndole que era un “bobo solemne”… Lo peor de todo esto es que tienen este modo de dirigirse y discutir las cosas tan asimilado, que ninguna de las dos partes da su brazo a torcer y muestra su arrepentimiento por sus “bonitas” palabras. Un dato curioso al respecto: el PSOE llegó a difundir un “insultario” con los adjetivos que Rajoy ha dedicado a los socialistas. Se compone de una treintena de improperios y calificativos de Rajoy a Zapatero. Sus favoritos son irresponsable y frívolo, seguidos muy de cerca por los términos incapaz y acomplejado. A Rajoy le encanta, además, la palabra error. Y en medio de todo esto, el presidente de la Cámara baja, Manuel Marín, al que se le hace ardua la tarea de poner orden en el hemiciclo. Éste en ocasiones llegó a pedir que la sesión fuese tranquila ya que el pueblo llano lo iba a agradecer. Pero nada, que no le hacían ni caso. Como niños pequeños vamos. La paciencia que tiene que tener el pobre Marín…
Pero no sólo los políticos crispan el ambiente. También hay periodistas y medios de comunicación que lo ponen caldeadísimo. Un ejemplo de ello es el incontinente verbal Federico Jiménez Losantos, que cada vez que habla salpica a todos y lo pone todo perdido. Es indudable que también el clima está caldeado entre los medios de comunicación. Principalmente la COPE y el Grupo Prisa (con Polanco al frente) se encuentran enfrentados en esta particular guerra de los medios, aunque Losantos tiene para todos, incluso para el diario de derechas como es el ABC que, por cierto, ha denunciado a la COPE ante el Tribunal de Defensa de la Competencia por denigración. Resulta que Federico se ha permitido el lujo de facilitar en antena el número de teléfono del histórico rotativo para que sus suscriptores se dieran de baja, hecho que es considerado por el periódico de derechas como una voluntad maliciosa de dañar los intereses del diario. En fin, todo un elemento crispador.
Una situación de crispación que estamos viviendo que es desde luego avergonzarte. Se hecha en falta un entendimiento entre grupos políticos que en ocasiones han demostrado que es posible. El “alto al fuego permanente” de ETA abre el camino a la esperanza para un nuevo proceso en el cual tiene que haber un mano a mano entre los partidos políticos. La crispación sólo provoca una mala imagen de la política en general con respecto al exterior. ¿Y es que nosotros los hemos votado para que se comporten así?
El clima político está enrarecido y alterado. Nuestro parlamento que se parece cada vez más a un gallinero, la crispación que está en aumento y los medios de comunicación que están enfrentados en una particular guerra de Medios. ¿Qué está pasando?
No se puede cantar victoria todavía, pero parece que la cosa se ha tranquilizado, al menos un poco. En la casa de la democracia, en el Congreso de los Diputados español, reinaba de todo menos la calma y la armonía. La tensión entre los diferentes grupos políticos era tal que, a veces, la situación se hacía insostenible. Los diputados nacionalistas saltándose a la torera las normas establecidas en el hemiciclo en cuanto a la lengua empleada en sus discursos, hablando en sus propias lenguas para que el resto le entendieran bien; el resto de diputados hablando entre sí y formando un murmullo molesto; Rajoy y Zapatero insultándose… En la memoria de la democracia quedan los célebres insultos propinados entre ambos. Que si Zapatero llamó a Rajoy “patriota de hojalata”, que si Rajoy le respondió diciéndole que era un “bobo solemne”… Lo peor de todo esto es que tienen este modo de dirigirse y discutir las cosas tan asimilado, que ninguna de las dos partes da su brazo a torcer y muestra su arrepentimiento por sus “bonitas” palabras. Un dato curioso al respecto: el PSOE llegó a difundir un “insultario” con los adjetivos que Rajoy ha dedicado a los socialistas. Se compone de una treintena de improperios y calificativos de Rajoy a Zapatero. Sus favoritos son irresponsable y frívolo, seguidos muy de cerca por los términos incapaz y acomplejado. A Rajoy le encanta, además, la palabra error. Y en medio de todo esto, el presidente de la Cámara baja, Manuel Marín, al que se le hace ardua la tarea de poner orden en el hemiciclo. Éste en ocasiones llegó a pedir que la sesión fuese tranquila ya que el pueblo llano lo iba a agradecer. Pero nada, que no le hacían ni caso. Como niños pequeños vamos. La paciencia que tiene que tener el pobre Marín…
Pero no sólo los políticos crispan el ambiente. También hay periodistas y medios de comunicación que lo ponen caldeadísimo. Un ejemplo de ello es el incontinente verbal Federico Jiménez Losantos, que cada vez que habla salpica a todos y lo pone todo perdido. Es indudable que también el clima está caldeado entre los medios de comunicación. Principalmente la COPE y el Grupo Prisa (con Polanco al frente) se encuentran enfrentados en esta particular guerra de los medios, aunque Losantos tiene para todos, incluso para el diario de derechas como es el ABC que, por cierto, ha denunciado a la COPE ante el Tribunal de Defensa de la Competencia por denigración. Resulta que Federico se ha permitido el lujo de facilitar en antena el número de teléfono del histórico rotativo para que sus suscriptores se dieran de baja, hecho que es considerado por el periódico de derechas como una voluntad maliciosa de dañar los intereses del diario. En fin, todo un elemento crispador.
Una situación de crispación que estamos viviendo que es desde luego avergonzarte. Se hecha en falta un entendimiento entre grupos políticos que en ocasiones han demostrado que es posible. El “alto al fuego permanente” de ETA abre el camino a la esperanza para un nuevo proceso en el cual tiene que haber un mano a mano entre los partidos políticos. La crispación sólo provoca una mala imagen de la política en general con respecto al exterior. ¿Y es que nosotros los hemos votado para que se comporten así?
'Macrobotellón'
(Abril 06)
Ya tenemos una nueva palabra en nuestro diccionario: “macrobotellón” = botellón con mucha, muchísima gente. El "macrobotellón” es un tema de moda, el tema del momento, al igual que lo fue en su tiempo la polémica “Ley Antitabaco” (de la cual ahora casi nadie habla), el famoso Estatuto de Cataluña o más recientemente el tan sorprendente "alto el fuego permanente" de ETA, del que vamos a tener casi una ración diaria en los informativos. El “macrobotellón” está en boca de todos y se ha generado la polémica y un rico debate en torno a éste.
El pasado viernes 17 de marzo, las capitales de provincia estaban convocadas para celebrar la fiesta de la primavera. Con una convocatoria espontánea difundida por móvil y mail, las concentraciones de jóvenes fueron inmensas. Al igual que pasa siempre, bailaron las cifras sobre el número de asistentes: en Granada que si 20000 personas, que si 40000. De lo que no cabe ninguna duda es que acudieron muchas, muchísimas personas. No tanto como en otras capitales andaluzas como Sevilla o Málaga, donde la lluvia provocó que no se congregara a la gente esperada. Y es que las cifras en este caso cuentan y mucho. Se competía en cierta forma por concentrar a la mayor cantidad de gente posible. Un pique que puede parecer absurdo.
En general, se ha dramatizado un poco el tema: los medios de comunicación han tratado el hecho de manera exagerada. Este fenómeno está dando pie en exceso a declaraciones, análisis e interrogantes de toda clase. Y a muchas burradas: el director del diario ABC, Ignacio Camacho, llegó a decir que esa “barbarie colectiva” se trata de un desafío de “insólito incivismo”, de “apabullante inconsciencia”, de “sonrojante y desnuda brutalidad”, y que había que prohibirlo porque iba a devastar zonas urbanas, iba a poner a muchos menores al borde del coma etílico y porque ninguna autoridad podía permitir que se le desafiara de ese modo. Lo dicho, una burrada y una exageración. ¿estamos todos locos o que? Por la misma regla de tres, las Fallas, los San Fermines, el carnaval y todas las fiestas de comunidades y provincias son incívicas, destructivas y alientan al alcoholismo.
Pero en los botellones no solo se bebe y desde luego que no se compite para ver quien es el que bebe más, a ver quién es el primero que llega al coma etílico. Ni mucho menos. Parece mentira que ahora se digan esas cosas cuando el botellón se lleva practicando desde hace ya muchos años. Los botellones sirven como punto de encuentro entre jóvenes, donde se charla, se pasa un buen rato, se bebe e, incluso (y por qué no) se aprovecha para ligar. Es un auténtico fenómeno social muy serio que debe ser estudiado a conciencia. No todo es beber y ponerse ciego... Ahí la gente se desinhibe, se abre y se relaciona.
Pero atención jóvenes, porque nos van a prohibir beber en la calle. A las leyes que prohíben, se les ha unido otra, la “Ley Antibotellón”. La Junta de Andalucía esta llevando a trámite una ley que prohibirá probar una gota de alcohol en la vía publica. Será, dicen, más dura que la “Ley Antibotellón” de Madrid, por ejemplo. Los alcaldes de las provincias andaluzas dicen que se encuentran indefensos y que están sufriendo ante la demora de dicha ley, cuya aprobación está prevista para 2007. Pero no siempre prohibir una cosa acaba con ella. El botellón es un asunto importante que hay que tratar de manera sosegada y dejándolo reposar. Estaremos pendientes de todo lo que ocurra.
Ya tenemos una nueva palabra en nuestro diccionario: “macrobotellón” = botellón con mucha, muchísima gente. El "macrobotellón” es un tema de moda, el tema del momento, al igual que lo fue en su tiempo la polémica “Ley Antitabaco” (de la cual ahora casi nadie habla), el famoso Estatuto de Cataluña o más recientemente el tan sorprendente "alto el fuego permanente" de ETA, del que vamos a tener casi una ración diaria en los informativos. El “macrobotellón” está en boca de todos y se ha generado la polémica y un rico debate en torno a éste.
El pasado viernes 17 de marzo, las capitales de provincia estaban convocadas para celebrar la fiesta de la primavera. Con una convocatoria espontánea difundida por móvil y mail, las concentraciones de jóvenes fueron inmensas. Al igual que pasa siempre, bailaron las cifras sobre el número de asistentes: en Granada que si 20000 personas, que si 40000. De lo que no cabe ninguna duda es que acudieron muchas, muchísimas personas. No tanto como en otras capitales andaluzas como Sevilla o Málaga, donde la lluvia provocó que no se congregara a la gente esperada. Y es que las cifras en este caso cuentan y mucho. Se competía en cierta forma por concentrar a la mayor cantidad de gente posible. Un pique que puede parecer absurdo.
En general, se ha dramatizado un poco el tema: los medios de comunicación han tratado el hecho de manera exagerada. Este fenómeno está dando pie en exceso a declaraciones, análisis e interrogantes de toda clase. Y a muchas burradas: el director del diario ABC, Ignacio Camacho, llegó a decir que esa “barbarie colectiva” se trata de un desafío de “insólito incivismo”, de “apabullante inconsciencia”, de “sonrojante y desnuda brutalidad”, y que había que prohibirlo porque iba a devastar zonas urbanas, iba a poner a muchos menores al borde del coma etílico y porque ninguna autoridad podía permitir que se le desafiara de ese modo. Lo dicho, una burrada y una exageración. ¿estamos todos locos o que? Por la misma regla de tres, las Fallas, los San Fermines, el carnaval y todas las fiestas de comunidades y provincias son incívicas, destructivas y alientan al alcoholismo.
Pero en los botellones no solo se bebe y desde luego que no se compite para ver quien es el que bebe más, a ver quién es el primero que llega al coma etílico. Ni mucho menos. Parece mentira que ahora se digan esas cosas cuando el botellón se lleva practicando desde hace ya muchos años. Los botellones sirven como punto de encuentro entre jóvenes, donde se charla, se pasa un buen rato, se bebe e, incluso (y por qué no) se aprovecha para ligar. Es un auténtico fenómeno social muy serio que debe ser estudiado a conciencia. No todo es beber y ponerse ciego... Ahí la gente se desinhibe, se abre y se relaciona.
Pero atención jóvenes, porque nos van a prohibir beber en la calle. A las leyes que prohíben, se les ha unido otra, la “Ley Antibotellón”. La Junta de Andalucía esta llevando a trámite una ley que prohibirá probar una gota de alcohol en la vía publica. Será, dicen, más dura que la “Ley Antibotellón” de Madrid, por ejemplo. Los alcaldes de las provincias andaluzas dicen que se encuentran indefensos y que están sufriendo ante la demora de dicha ley, cuya aprobación está prevista para 2007. Pero no siempre prohibir una cosa acaba con ella. El botellón es un asunto importante que hay que tratar de manera sosegada y dejándolo reposar. Estaremos pendientes de todo lo que ocurra.
'Homo Videns'
(Marzo 06)
Permítanme que ponga esta vez el grito en el cielo sobre un tema que es, desde luego, preocupante. Los españoles leemos poco. Sí, parece que esa cosa con hojas y llena de letras (a veces muy pequeñas) no gusta y da reparo: ¡es que son muchas letras seguidas! Los españoles vamos a la cola en muchos aspectos, pero también al que a la lectura se refiere. Además, somos conscientes de ello: casi tres cuartas partes de la población considera que en nuestro país se lee poco, y los que declaran no leer dicen que no lo hacen porque no les interesa y porque no disponen del tiempo suficiente. Estamos, sin duda, ante un gravísimo problema. La lectura es un pilar fundamental de nuestra cultura personal y de nuestros conocimientos, y estamos renegando a ella.
Pero no sólo leemos pocos libros. Los periódicos también son las víctimas de nuestra pasividad ante la lectura. Estamos a la cola de Europa en la venta de periódicos. En España se vende un periódico por cada diez ciudadanos. El índice de difusión de prensa en España se situaba, en 2004, en menos de cien ejemplares vendidos por cada 1.000 habitantes. Se trata de un nivel muy modesto, incluso francamente decepcionante. El último promedio de la Unión Europea superaba el nivel 200, duplicando sobradamente el dato nacional. Algunos comentan que la prensa escrita es ya un cadáver que todavía está caliente... (nada más pensarlo me entran escalofríos). Con todo esto, si se venden cada vez menos periódicos, ¿cómo será el futuro de aquellos periodistas (y me incluyo yo, aunque lo sea en ciernes) dedicados a la prensa escrita? Desde luego que no hay que ser vidente para pronosticar que no muy halagüeño.
Con este panorama, el medio escrito tiene que someterse a unos cambios sustanciales y planificar nuevas estrategias. Ya estamos comprobando varias de ellas: la más visible es la presencia de multitud de objetos y trastos insospechados, algunos de ellos nada útiles, que se regalan, ofertan o promocionan con la compra de periódicos: cajitas de porcelana, cámaras digitales, botellas de vino, coches en miniatura, vasos, platos, cubiertos, libros... Lo más impresionante de esto es que las ventas del periódico aumentan con estas promociones y se reducen cuando acaban. La gente compra los diarios, en ocasiones, por el objeto que éste trae, llegando incluso a abandonar o tirar dicho periódico porque esas hojas de papel no es lo interesante.
Desde hace ya algunos años estamos viviendo una auténtica revolución multimedia. En un mundo en el que la imagen está destronando a la palabra, el homo sapiens, producto de la cultura escrita y lo inteligible, está siendo desplazado por el “homo videns” que está poseído por lo audiovisual y lo tecnológico y que tiene una excesiva dependencia por la imagen. Una explicación a todo esto podría ser que los medios audiovisuales son más cómodos. Es más fácil ponerse ante un televisor sentado en un sofá y escuchar y ver todo lo que por el aparato salga, que coger un libro y empezar a leerlo, sobre todo cuando éste trata temas que son poco atractivos (lo que no quiere decir que no sean importantes) o tiene demasiadas páginas y una letra pequeña. Los niños que hoy crecen bajo el estímulo de 5 o 6 horas diarias de televisión, devendrán en adultos sordos de por vida para la lectura y la palabra escrita.
No sabemos si este boom tecnológico en el cual estamos inmersos es positivo pero de lo que sí estamos seguros es de que está presente en nuestro alrededor y no podemos permanecer impasibles a él. Y es que la sociedad multimedia no tiene freno...
Permítanme que ponga esta vez el grito en el cielo sobre un tema que es, desde luego, preocupante. Los españoles leemos poco. Sí, parece que esa cosa con hojas y llena de letras (a veces muy pequeñas) no gusta y da reparo: ¡es que son muchas letras seguidas! Los españoles vamos a la cola en muchos aspectos, pero también al que a la lectura se refiere. Además, somos conscientes de ello: casi tres cuartas partes de la población considera que en nuestro país se lee poco, y los que declaran no leer dicen que no lo hacen porque no les interesa y porque no disponen del tiempo suficiente. Estamos, sin duda, ante un gravísimo problema. La lectura es un pilar fundamental de nuestra cultura personal y de nuestros conocimientos, y estamos renegando a ella.
Pero no sólo leemos pocos libros. Los periódicos también son las víctimas de nuestra pasividad ante la lectura. Estamos a la cola de Europa en la venta de periódicos. En España se vende un periódico por cada diez ciudadanos. El índice de difusión de prensa en España se situaba, en 2004, en menos de cien ejemplares vendidos por cada 1.000 habitantes. Se trata de un nivel muy modesto, incluso francamente decepcionante. El último promedio de la Unión Europea superaba el nivel 200, duplicando sobradamente el dato nacional. Algunos comentan que la prensa escrita es ya un cadáver que todavía está caliente... (nada más pensarlo me entran escalofríos). Con todo esto, si se venden cada vez menos periódicos, ¿cómo será el futuro de aquellos periodistas (y me incluyo yo, aunque lo sea en ciernes) dedicados a la prensa escrita? Desde luego que no hay que ser vidente para pronosticar que no muy halagüeño.
Con este panorama, el medio escrito tiene que someterse a unos cambios sustanciales y planificar nuevas estrategias. Ya estamos comprobando varias de ellas: la más visible es la presencia de multitud de objetos y trastos insospechados, algunos de ellos nada útiles, que se regalan, ofertan o promocionan con la compra de periódicos: cajitas de porcelana, cámaras digitales, botellas de vino, coches en miniatura, vasos, platos, cubiertos, libros... Lo más impresionante de esto es que las ventas del periódico aumentan con estas promociones y se reducen cuando acaban. La gente compra los diarios, en ocasiones, por el objeto que éste trae, llegando incluso a abandonar o tirar dicho periódico porque esas hojas de papel no es lo interesante.
Desde hace ya algunos años estamos viviendo una auténtica revolución multimedia. En un mundo en el que la imagen está destronando a la palabra, el homo sapiens, producto de la cultura escrita y lo inteligible, está siendo desplazado por el “homo videns” que está poseído por lo audiovisual y lo tecnológico y que tiene una excesiva dependencia por la imagen. Una explicación a todo esto podría ser que los medios audiovisuales son más cómodos. Es más fácil ponerse ante un televisor sentado en un sofá y escuchar y ver todo lo que por el aparato salga, que coger un libro y empezar a leerlo, sobre todo cuando éste trata temas que son poco atractivos (lo que no quiere decir que no sean importantes) o tiene demasiadas páginas y una letra pequeña. Los niños que hoy crecen bajo el estímulo de 5 o 6 horas diarias de televisión, devendrán en adultos sordos de por vida para la lectura y la palabra escrita.
No sabemos si este boom tecnológico en el cual estamos inmersos es positivo pero de lo que sí estamos seguros es de que está presente en nuestro alrededor y no podemos permanecer impasibles a él. Y es que la sociedad multimedia no tiene freno...
¡Arriba las manos!
(Febrero 06)
No se pueden hacer una idea de cuál fue mi asombro cuando vi una noticia en un periódico de éstos gratuitos que dan por la calle en las grandes ciudades y que suelen ser (de hecho lo son) bastante sensacionalistas. “España se arma cada vez más”, rezaba aquel titular. Y precisamente no se refería a las dichosas armas de destrucción masiva que, como era de esperar, resultaron ser un farol y una mera excusa para llevar la guerra a Iraq, en la conquista por el preciado oro negro. No, no se trataba de este tipo de armas, sino que se hacía alusión a las armas de fuego.
Lo cierto es que, tras trastear un poco con las fuentes, conseguí contrastar lo que se decía en aquella doble página. En primer lugar, el número de armas que hay en España es bastante reducido. Según la Guardia Civil, hay un total de dos millones de licencias expendidas. La mayoría son cazadores, empleados de la seguridad privada y policías. “Sólo” 10.700 particulares están autorizados a tener pistola o revólver. Esas son las contabilizadas al efecto, pero según el Instituto Graduado de Estudios Internacionales de Ginebra (Suiza) en nuestro país hay más de un millón y medio de armas de fuego ilegales... Pero no ha aumentado exageradamente la venta de armas. España, por suerte, no es ni mucho menos Estados Unidos, donde el clima de inseguridad trae consigo la inmediata adquisición de armas para la defensa propia.
Pero los datos sobre el número de armas en España quedan muy lejos de las impresionantes cifras de Estados Unidos. Nada menos que 260 millones de armas de fuego para una población total de aproximadamente 290 millones de habitantes, es decir, 90 armas por cada 100 habitantes... Inquietante. Pero vamos, que el caso de los norteamericanos es, desde luego, muy especial. Y no es un tópico. Es un país sumido en una “cultura de violencia” que queda patente en las películas, en las series de televisión y hasta en la música. Digamos que la posesión de armas en ese país forma parte de su cultura. La industria armamentística es, desde luego, un negocio importantísimo. Están acostumbrados a asesinos en cadena, adolescentes que disparan contra sus maestros y compañeros, tiroteos en los barrios, lo que hace evidente la existencia de una gran inseguridad entre la población estadounidense, que no puede vivir sin armas. Y aquí nos encontramos con la pescadilla que se muerde la cola: el ambiente hostil que se vive en esa sociedad trae consigo inseguridad, lo que crea la necesidad de hacerse con armas, los ciudadanos se convierten en sujetos potenciales de utilizarlas, lo que acentúa el ambiente de crispación, intranquilidad y violencia... y vuelta a empezar.
Con relación a esto, investigando me encontré con una noticia no menos impresionante. Jeb Bush, gobernador de Florida y hermano pequeño del dueño y muy señor George Bush, firmó el pasado mes una ley que permitirá a los ciudadanos disparar en plena calle cuando se vean en peligro. A la ley se la ha denominado como Stand your ground, en español algo así como “defiende tu territorio”. Si, si algún ciudadano yankee del Estado de Florida se ve en peligro en plena calle puede desenfundar su pistola y disparar. Ni más, ni menos. Así de simple. Lo que a nosotros nos resulta chocante, es algo totalmente normal para las mentes norteamericanas. Las armas de fuego se dejan en el país más poderoso de la Tierra nada menos que 30.000 muertes al año y alrededor de 130.000 heridos. Vamos, otro mundo. Casi el Lejano Oeste...
No se pueden hacer una idea de cuál fue mi asombro cuando vi una noticia en un periódico de éstos gratuitos que dan por la calle en las grandes ciudades y que suelen ser (de hecho lo son) bastante sensacionalistas. “España se arma cada vez más”, rezaba aquel titular. Y precisamente no se refería a las dichosas armas de destrucción masiva que, como era de esperar, resultaron ser un farol y una mera excusa para llevar la guerra a Iraq, en la conquista por el preciado oro negro. No, no se trataba de este tipo de armas, sino que se hacía alusión a las armas de fuego.
Lo cierto es que, tras trastear un poco con las fuentes, conseguí contrastar lo que se decía en aquella doble página. En primer lugar, el número de armas que hay en España es bastante reducido. Según la Guardia Civil, hay un total de dos millones de licencias expendidas. La mayoría son cazadores, empleados de la seguridad privada y policías. “Sólo” 10.700 particulares están autorizados a tener pistola o revólver. Esas son las contabilizadas al efecto, pero según el Instituto Graduado de Estudios Internacionales de Ginebra (Suiza) en nuestro país hay más de un millón y medio de armas de fuego ilegales... Pero no ha aumentado exageradamente la venta de armas. España, por suerte, no es ni mucho menos Estados Unidos, donde el clima de inseguridad trae consigo la inmediata adquisición de armas para la defensa propia.
Pero los datos sobre el número de armas en España quedan muy lejos de las impresionantes cifras de Estados Unidos. Nada menos que 260 millones de armas de fuego para una población total de aproximadamente 290 millones de habitantes, es decir, 90 armas por cada 100 habitantes... Inquietante. Pero vamos, que el caso de los norteamericanos es, desde luego, muy especial. Y no es un tópico. Es un país sumido en una “cultura de violencia” que queda patente en las películas, en las series de televisión y hasta en la música. Digamos que la posesión de armas en ese país forma parte de su cultura. La industria armamentística es, desde luego, un negocio importantísimo. Están acostumbrados a asesinos en cadena, adolescentes que disparan contra sus maestros y compañeros, tiroteos en los barrios, lo que hace evidente la existencia de una gran inseguridad entre la población estadounidense, que no puede vivir sin armas. Y aquí nos encontramos con la pescadilla que se muerde la cola: el ambiente hostil que se vive en esa sociedad trae consigo inseguridad, lo que crea la necesidad de hacerse con armas, los ciudadanos se convierten en sujetos potenciales de utilizarlas, lo que acentúa el ambiente de crispación, intranquilidad y violencia... y vuelta a empezar.
Con relación a esto, investigando me encontré con una noticia no menos impresionante. Jeb Bush, gobernador de Florida y hermano pequeño del dueño y muy señor George Bush, firmó el pasado mes una ley que permitirá a los ciudadanos disparar en plena calle cuando se vean en peligro. A la ley se la ha denominado como Stand your ground, en español algo así como “defiende tu territorio”. Si, si algún ciudadano yankee del Estado de Florida se ve en peligro en plena calle puede desenfundar su pistola y disparar. Ni más, ni menos. Así de simple. Lo que a nosotros nos resulta chocante, es algo totalmente normal para las mentes norteamericanas. Las armas de fuego se dejan en el país más poderoso de la Tierra nada menos que 30.000 muertes al año y alrededor de 130.000 heridos. Vamos, otro mundo. Casi el Lejano Oeste...
Llegó la ley...
(Enero 06)
Pensando en posibles temas de los que hablar en esta columna, llegué a la conclusión de que uno de ellos seguro lo tenía que tratar. Y es que por unas razones o por otras el tabaco está de moda (ya llegará el momento en el que no lo esté). Después de haber oído hablar de ella, después de que los medios de comunicación nos hayan saturado de tanta información y de habernos alarmado en ocasiones, por fin llegó la ley. Desde el comienzo del presente año las cosas en teoría tienen que empezar a cambiar o, al menos, deberían de hacerlo. Llega una ley un tanto polémica y brumosa, que trae consigo un mar de dudas y paradojas, y que se encuentra salpicada de la sombra de la doble moral que existe en el tema del tabaco. Llega la tan temida para algunos “Ley Antitabaco”.
Prohibido fumar. Prohibido fumar en el trabajo. Prohibido fumar en los bares. Prohibido fumar en las estaciones de autobús... es, sin duda, los que más vamos a escuchar a partir de ahora. Desde luego, los más “perjudicados” con esta ley van a ser los fumadores, nada menos que el 31% de la población española, que van a tener que hacer malabares para poder fumar un cigarro, no sólo porque se van a reducir los espacios en los cuales poder fumar, sino que los lugares donde poder adquirir tabaco se van a reducir a dos: máquinas expendedoras y estancos.
Vale, visto lo que se avecina, lo mejor sería pensar en dejar de fumar. ¿Pero cómo? No es ningún secreto, pero el tabaco se encuentra manipulado para hacerlo más adictivo. Cada cigarrillo contiene, entre otras porquerías, cianuro de hidrógeno, el agente de las cámaras de gas; un 8% de materia húmeda sobre alquitrán, que es lo que mancha los dientes y las manos; acetona, utilizada como quita esmalte y como pegamento; butano; polonio 210 que es un residuo nuclear...; y muchos otros componentes, algunos de ellos desconocidos, que hacen que la adicción al tabaco sea más fuerte si cabe. Visto lo visto, dejar de fumar se convierte en una tarea bastante difícil, aunque no imposible. Además, a todo esto se le añade otro factor importante, el grandísimo estrés de la rutina diaria, que se convierte en el compañero perfecto para la adicción al tabaco.
Pero el asunto del tabaco encierra en sí la eterna contradicción. Por un lado, el Estado prohíbe su consumo y lo limita cada vez más; pero por otro, el tabaco se convierte en una buena fuente de ingresos para las arcas públicas: éstas ingresan cada año más de 7407 millones de euros de los impuestos procedentes del tabaco. El 72% del precio de una cajetilla de tabaco son impuestos y su consumo financia nada menos que el 50% de la Sanidad Pública. Además, se está incentivando el consumo con nuevas marcas baratas que están al alcance de los más jóvenes, con lo que el consumo aumenta más si cabe.
Otro aspecto importante es si la implantación de ley traerá consigo resultados positivos o, simplemente, si servirá para algo. De momento no se tienen datos alentadores: en los primeros nueve meses del pasado año se vendieron 57 millones de cajetillas más que en el mismo periodo de 2004 y el consumo de tabaco entre los jóvenes ha aumentado un 30%. De todas formas, seguro que hay fumadores que han optado por seguir fumando en aquellos lugares donde antes lo solían hacer, jugándose así una multa por la tan osada acción. El morbo de ir en contra de lo establecido siempre ha existido y lo estamos comprobando. En fin, veremos.
Pensando en posibles temas de los que hablar en esta columna, llegué a la conclusión de que uno de ellos seguro lo tenía que tratar. Y es que por unas razones o por otras el tabaco está de moda (ya llegará el momento en el que no lo esté). Después de haber oído hablar de ella, después de que los medios de comunicación nos hayan saturado de tanta información y de habernos alarmado en ocasiones, por fin llegó la ley. Desde el comienzo del presente año las cosas en teoría tienen que empezar a cambiar o, al menos, deberían de hacerlo. Llega una ley un tanto polémica y brumosa, que trae consigo un mar de dudas y paradojas, y que se encuentra salpicada de la sombra de la doble moral que existe en el tema del tabaco. Llega la tan temida para algunos “Ley Antitabaco”.
Prohibido fumar. Prohibido fumar en el trabajo. Prohibido fumar en los bares. Prohibido fumar en las estaciones de autobús... es, sin duda, los que más vamos a escuchar a partir de ahora. Desde luego, los más “perjudicados” con esta ley van a ser los fumadores, nada menos que el 31% de la población española, que van a tener que hacer malabares para poder fumar un cigarro, no sólo porque se van a reducir los espacios en los cuales poder fumar, sino que los lugares donde poder adquirir tabaco se van a reducir a dos: máquinas expendedoras y estancos.
Vale, visto lo que se avecina, lo mejor sería pensar en dejar de fumar. ¿Pero cómo? No es ningún secreto, pero el tabaco se encuentra manipulado para hacerlo más adictivo. Cada cigarrillo contiene, entre otras porquerías, cianuro de hidrógeno, el agente de las cámaras de gas; un 8% de materia húmeda sobre alquitrán, que es lo que mancha los dientes y las manos; acetona, utilizada como quita esmalte y como pegamento; butano; polonio 210 que es un residuo nuclear...; y muchos otros componentes, algunos de ellos desconocidos, que hacen que la adicción al tabaco sea más fuerte si cabe. Visto lo visto, dejar de fumar se convierte en una tarea bastante difícil, aunque no imposible. Además, a todo esto se le añade otro factor importante, el grandísimo estrés de la rutina diaria, que se convierte en el compañero perfecto para la adicción al tabaco.
Pero el asunto del tabaco encierra en sí la eterna contradicción. Por un lado, el Estado prohíbe su consumo y lo limita cada vez más; pero por otro, el tabaco se convierte en una buena fuente de ingresos para las arcas públicas: éstas ingresan cada año más de 7407 millones de euros de los impuestos procedentes del tabaco. El 72% del precio de una cajetilla de tabaco son impuestos y su consumo financia nada menos que el 50% de la Sanidad Pública. Además, se está incentivando el consumo con nuevas marcas baratas que están al alcance de los más jóvenes, con lo que el consumo aumenta más si cabe.
Otro aspecto importante es si la implantación de ley traerá consigo resultados positivos o, simplemente, si servirá para algo. De momento no se tienen datos alentadores: en los primeros nueve meses del pasado año se vendieron 57 millones de cajetillas más que en el mismo periodo de 2004 y el consumo de tabaco entre los jóvenes ha aumentado un 30%. De todas formas, seguro que hay fumadores que han optado por seguir fumando en aquellos lugares donde antes lo solían hacer, jugándose así una multa por la tan osada acción. El morbo de ir en contra de lo establecido siempre ha existido y lo estamos comprobando. En fin, veremos.
El 'Gran Hermano' te vigila...
(Dic 05)
Tal y como escribió George Orwell en su famosa obra 1984, el Gran Hermano es un ser omnipresente, que todo lo sabe, que todo lo escucha, que todo lo dispone y que todo lo ve. Aunque no con un solo ojo, sino con miles.
Algo parecido ocurre en la realidad. Miles de ojos están atentos a cuantos movimientos hagamos, pendientes de cada uno de nuestros pasos: son los objetivos de las cámaras de vídeo que nos rodean de forma masiva en nuestro quehacer diario. Se encuentran en los bancos, en las joyerías, en los juzgados, en las tiendas, en los parkings, en los ascensores, en los autobuses, en los supermercados, en los colegios, en las empresas y hasta en las calles... Nos rodean.
En los populares y polémicos concursos televisivos de telerrealidad del tipo de “Gran Hermano”, una docena de personas se aíslan en una casa, conviven y sus movimientos son controlados y vistos por millones de personas. Todos y cada uno de sus comentarios, todos y cada uno de sus gestos o actos son vigilados, controlados y juzgados por millones de indi-viduos. Estos concursantes pierden cualquier tipo de anonimato, quedando su privacidad reducida a cero. Entrando en un alarmismo profundo, ¿podríamos cuestionarnos con la existencia de miles de objetivos que nos observan en el día a día que podríamos perder nuestra privacidad también?
Efectivamente, las cámaras están por todas partes. Pero no por capricho, sino que su razón de ser radica, fundamentalmente, por motivos de seguridad. Cualquier comercio, empresa, insti-tución u otro ente instala en sus dependencias un equipo cerrado de cámaras de video que captan los movimientos de los individuos que usan sus servicios. Si a uno de ellos se les ocurre robar o hacer actos indebidos, se les pillará con las manos en la masa y sus caretos quedarán inmortalizados en una cinta de video. ¿A cuantos ladrones se les ha pillado mediante este método?
Pero las cámaras no sirven sólo para descubrir a los cacos. Gracias a éstas se han podido identificar a los terroristas que perpetraron atentados tan sangrientos como los del 11 de Septiembre en Nueva York o los del 7-J en Londres. También gracias a éstas se han podido corroborar las sospechas de maltrato hacia niños por parte de sus canguros, se ha podido saber al instante el estado de nuestras carreteras o, incluso, se ha podido descubrir la existencia de fantasmas en algunos lugares (valga esto último sólo para los que crean en la existencia de éstos). En definitiva, velan por nuestra seguridad.
Pero sigamos con la inquietante pregunta de si podemos perder nuestra intimidad. Desde luego, con la reciente aparición en nuestras vidas de las cámaras de vídeo y fotos integradas en los móviles de ultima generación o, simplemente, con la generalización del uso de las videocámaras, nos da, como mínimo, un poco que pensar si nuestra privacidad está en peligro o no.
Cualquier gesto, desde nuestro retrato derramando nuestra sopa en un restaurante o la imagen en la que nuestro vecino pega a su hijo puede aterrizar instantáneamente en una página web: cualquier persona con un teléfono móvil ha podido grabar el video o hacer la foto de la discordia, y ésta puede llegar a ser vista y comentada por millones de personas de forma gratuita. ¿Dónde se encuentra aquí el anonimato de la persona “pillada” con las manos en la masa? ¿Dónde queda en éste caso el derecho a la intimidad y el honor? Simplemente desapa-rece.
Otro dato inquietante es que en este año en España el 70% de los móviles vendidos llevan incorporada cámaras de fotos, frente al 30% de los aparatos clásicos, dato que alienta aún más la pérdida del anonimato y derechos comentados anteriormente.
Estamos inmersos en una nueva era, la “Era de la Comunicación”. Y ésta no sólo trae consigo resultados positivos...
Tal y como escribió George Orwell en su famosa obra 1984, el Gran Hermano es un ser omnipresente, que todo lo sabe, que todo lo escucha, que todo lo dispone y que todo lo ve. Aunque no con un solo ojo, sino con miles.
Algo parecido ocurre en la realidad. Miles de ojos están atentos a cuantos movimientos hagamos, pendientes de cada uno de nuestros pasos: son los objetivos de las cámaras de vídeo que nos rodean de forma masiva en nuestro quehacer diario. Se encuentran en los bancos, en las joyerías, en los juzgados, en las tiendas, en los parkings, en los ascensores, en los autobuses, en los supermercados, en los colegios, en las empresas y hasta en las calles... Nos rodean.
En los populares y polémicos concursos televisivos de telerrealidad del tipo de “Gran Hermano”, una docena de personas se aíslan en una casa, conviven y sus movimientos son controlados y vistos por millones de personas. Todos y cada uno de sus comentarios, todos y cada uno de sus gestos o actos son vigilados, controlados y juzgados por millones de indi-viduos. Estos concursantes pierden cualquier tipo de anonimato, quedando su privacidad reducida a cero. Entrando en un alarmismo profundo, ¿podríamos cuestionarnos con la existencia de miles de objetivos que nos observan en el día a día que podríamos perder nuestra privacidad también?
Efectivamente, las cámaras están por todas partes. Pero no por capricho, sino que su razón de ser radica, fundamentalmente, por motivos de seguridad. Cualquier comercio, empresa, insti-tución u otro ente instala en sus dependencias un equipo cerrado de cámaras de video que captan los movimientos de los individuos que usan sus servicios. Si a uno de ellos se les ocurre robar o hacer actos indebidos, se les pillará con las manos en la masa y sus caretos quedarán inmortalizados en una cinta de video. ¿A cuantos ladrones se les ha pillado mediante este método?
Pero las cámaras no sirven sólo para descubrir a los cacos. Gracias a éstas se han podido identificar a los terroristas que perpetraron atentados tan sangrientos como los del 11 de Septiembre en Nueva York o los del 7-J en Londres. También gracias a éstas se han podido corroborar las sospechas de maltrato hacia niños por parte de sus canguros, se ha podido saber al instante el estado de nuestras carreteras o, incluso, se ha podido descubrir la existencia de fantasmas en algunos lugares (valga esto último sólo para los que crean en la existencia de éstos). En definitiva, velan por nuestra seguridad.
Pero sigamos con la inquietante pregunta de si podemos perder nuestra intimidad. Desde luego, con la reciente aparición en nuestras vidas de las cámaras de vídeo y fotos integradas en los móviles de ultima generación o, simplemente, con la generalización del uso de las videocámaras, nos da, como mínimo, un poco que pensar si nuestra privacidad está en peligro o no.
Cualquier gesto, desde nuestro retrato derramando nuestra sopa en un restaurante o la imagen en la que nuestro vecino pega a su hijo puede aterrizar instantáneamente en una página web: cualquier persona con un teléfono móvil ha podido grabar el video o hacer la foto de la discordia, y ésta puede llegar a ser vista y comentada por millones de personas de forma gratuita. ¿Dónde se encuentra aquí el anonimato de la persona “pillada” con las manos en la masa? ¿Dónde queda en éste caso el derecho a la intimidad y el honor? Simplemente desapa-rece.
Otro dato inquietante es que en este año en España el 70% de los móviles vendidos llevan incorporada cámaras de fotos, frente al 30% de los aparatos clásicos, dato que alienta aún más la pérdida del anonimato y derechos comentados anteriormente.
Estamos inmersos en una nueva era, la “Era de la Comunicación”. Y ésta no sólo trae consigo resultados positivos...
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