(Febrero 06)
No se pueden hacer una idea de cuál fue mi asombro cuando vi una noticia en un periódico de éstos gratuitos que dan por la calle en las grandes ciudades y que suelen ser (de hecho lo son) bastante sensacionalistas. “España se arma cada vez más”, rezaba aquel titular. Y precisamente no se refería a las dichosas armas de destrucción masiva que, como era de esperar, resultaron ser un farol y una mera excusa para llevar la guerra a Iraq, en la conquista por el preciado oro negro. No, no se trataba de este tipo de armas, sino que se hacía alusión a las armas de fuego.
Lo cierto es que, tras trastear un poco con las fuentes, conseguí contrastar lo que se decía en aquella doble página. En primer lugar, el número de armas que hay en España es bastante reducido. Según la Guardia Civil, hay un total de dos millones de licencias expendidas. La mayoría son cazadores, empleados de la seguridad privada y policías. “Sólo” 10.700 particulares están autorizados a tener pistola o revólver. Esas son las contabilizadas al efecto, pero según el Instituto Graduado de Estudios Internacionales de Ginebra (Suiza) en nuestro país hay más de un millón y medio de armas de fuego ilegales... Pero no ha aumentado exageradamente la venta de armas. España, por suerte, no es ni mucho menos Estados Unidos, donde el clima de inseguridad trae consigo la inmediata adquisición de armas para la defensa propia.
Pero los datos sobre el número de armas en España quedan muy lejos de las impresionantes cifras de Estados Unidos. Nada menos que 260 millones de armas de fuego para una población total de aproximadamente 290 millones de habitantes, es decir, 90 armas por cada 100 habitantes... Inquietante. Pero vamos, que el caso de los norteamericanos es, desde luego, muy especial. Y no es un tópico. Es un país sumido en una “cultura de violencia” que queda patente en las películas, en las series de televisión y hasta en la música. Digamos que la posesión de armas en ese país forma parte de su cultura. La industria armamentística es, desde luego, un negocio importantísimo. Están acostumbrados a asesinos en cadena, adolescentes que disparan contra sus maestros y compañeros, tiroteos en los barrios, lo que hace evidente la existencia de una gran inseguridad entre la población estadounidense, que no puede vivir sin armas. Y aquí nos encontramos con la pescadilla que se muerde la cola: el ambiente hostil que se vive en esa sociedad trae consigo inseguridad, lo que crea la necesidad de hacerse con armas, los ciudadanos se convierten en sujetos potenciales de utilizarlas, lo que acentúa el ambiente de crispación, intranquilidad y violencia... y vuelta a empezar.
Con relación a esto, investigando me encontré con una noticia no menos impresionante. Jeb Bush, gobernador de Florida y hermano pequeño del dueño y muy señor George Bush, firmó el pasado mes una ley que permitirá a los ciudadanos disparar en plena calle cuando se vean en peligro. A la ley se la ha denominado como Stand your ground, en español algo así como “defiende tu territorio”. Si, si algún ciudadano yankee del Estado de Florida se ve en peligro en plena calle puede desenfundar su pistola y disparar. Ni más, ni menos. Así de simple. Lo que a nosotros nos resulta chocante, es algo totalmente normal para las mentes norteamericanas. Las armas de fuego se dejan en el país más poderoso de la Tierra nada menos que 30.000 muertes al año y alrededor de 130.000 heridos. Vamos, otro mundo. Casi el Lejano Oeste...
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