miércoles, 21 de febrero de 2007

Así es nuestra tele...

(Febrero 07)


Una madre confiesa que había visto drogarse a su hijo, que su ex marido le pegó cuando estaba embarazada y que éste había tenido un asunto con su propia madre... ¿Se sorprenden? Bienvenidos a un programa de corazón cualquiera en España.
Estamos saturados de programas de marujeo rosa o del corazón, con contenidos cada vez más incisivos y deplorables. La vida privada de los famosos interesa y ello congrega delante del televisor a audiencias millonarias deseosas de conocer los aspectos más morbosos, escabrosos y sucios de famosos y pseudofamosos. Algunos de estos personajes se fabrican para la ocasión y aparecen de la noche a la mañana para participar en este juego. Ofrecen exclusivas a golpe de talonario, en las que contarán sus intimidades más íntimas, a veces disfrazadas de una falsa verdad.
Sin embargo, hay otros famosos, los conocidos por su trabajo, que están sufriendo las consecuencias de este negocio. Imagínense que en la puerta de sus casas hay noche y día un grupo de personas con cámaras de televisión preparadas para captar cualquier movimiento que haga, por minúsculo que sea, y que además les persiguen vayan donde vayan para ponerle la cámara en el cogote o en la cara. Eso es lo que están sufriendo los famosos de verdad, un auténtico linchamiento mediático. Todos los aspectos de su vida, con mayor fuerza los más sucios, privados y escandalosos, salen a la luz para ser sabidos por todos. Y su intimidad, ¿dónde está? Simplemente, no tienen.
Hay ocasiones en las el tufillo sensacionalista y deplorable se mezcla peligrosamente con la información, que es considerada como algo serio y sagrado. Un ejemplo de ello se pudo contemplar una tarde en el programa de Telecinco ‘A tu Lado’. En pleno horario infantil, protegido por tanto, una señorita, dedicada a la profesión más antigua del mundo, se sometía a las prueba del polígrafo, un cacharrito que últimamente se ha puesto de moda. La presentadora, Emma García (que tiene que estar asqueada por los derroteros que ha tomado su programa), le hacía una serie de preguntas de lo más pueril. “¿Confesaste haber tenido relaciones sexuales con Micky Molina? ¿Es cierto que te acostaste con Paco Marsó? ¿Prestaste servicios sexuales a Ronaldo? ¿Has participado en una orgía con jugadores de primera división? ¿Has mantenido relaciones sexuales con Paquirrí?” Niños, os habéis enterado bien de todo, ¿verdad? Los responsables de este tipo de programas se pasan el Código de Autorregulación por donde yo me sé… Antes de desvelar si la invitada decía la verdad o mentía, se conectó en directo con Pedro Piqueras para que diera un avance informativo. El presentador, que se parece a ‘Chucky’, habló de la ruptura de la tregua de ETA, la guerra entre partidos, escándalos urbanísticos… Se podrán hacer una idea del enorme contraste que se produjo. Cosas como esta, que ocurren a cada instante, hacen que los contenidos televisivos y, en este caso, la información, se banalice y no alcance la seriedad que merece.
La televisión digna, la que no falta al respeto o a la inteligencia, la que no resulta vergonzosa, la que no ofende ni da asco y la que no se entromete en la vida privada de la gente, parece no ser la nuestra. La ‘caja tonta’ debe someterse urgentemente a autocrítica y darse cuenta de los efectos tan negativos que provocan este tipo de programas. Por nuestra parte, quizás la solución para acabar con ellos sea, simplemente, no verlos.

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