(Mayo 06)
El clima político está enrarecido y alterado. Nuestro parlamento que se parece cada vez más a un gallinero, la crispación que está en aumento y los medios de comunicación que están enfrentados en una particular guerra de Medios. ¿Qué está pasando?
No se puede cantar victoria todavía, pero parece que la cosa se ha tranquilizado, al menos un poco. En la casa de la democracia, en el Congreso de los Diputados español, reinaba de todo menos la calma y la armonía. La tensión entre los diferentes grupos políticos era tal que, a veces, la situación se hacía insostenible. Los diputados nacionalistas saltándose a la torera las normas establecidas en el hemiciclo en cuanto a la lengua empleada en sus discursos, hablando en sus propias lenguas para que el resto le entendieran bien; el resto de diputados hablando entre sí y formando un murmullo molesto; Rajoy y Zapatero insultándose… En la memoria de la democracia quedan los célebres insultos propinados entre ambos. Que si Zapatero llamó a Rajoy “patriota de hojalata”, que si Rajoy le respondió diciéndole que era un “bobo solemne”… Lo peor de todo esto es que tienen este modo de dirigirse y discutir las cosas tan asimilado, que ninguna de las dos partes da su brazo a torcer y muestra su arrepentimiento por sus “bonitas” palabras. Un dato curioso al respecto: el PSOE llegó a difundir un “insultario” con los adjetivos que Rajoy ha dedicado a los socialistas. Se compone de una treintena de improperios y calificativos de Rajoy a Zapatero. Sus favoritos son irresponsable y frívolo, seguidos muy de cerca por los términos incapaz y acomplejado. A Rajoy le encanta, además, la palabra error. Y en medio de todo esto, el presidente de la Cámara baja, Manuel Marín, al que se le hace ardua la tarea de poner orden en el hemiciclo. Éste en ocasiones llegó a pedir que la sesión fuese tranquila ya que el pueblo llano lo iba a agradecer. Pero nada, que no le hacían ni caso. Como niños pequeños vamos. La paciencia que tiene que tener el pobre Marín…
Pero no sólo los políticos crispan el ambiente. También hay periodistas y medios de comunicación que lo ponen caldeadísimo. Un ejemplo de ello es el incontinente verbal Federico Jiménez Losantos, que cada vez que habla salpica a todos y lo pone todo perdido. Es indudable que también el clima está caldeado entre los medios de comunicación. Principalmente la COPE y el Grupo Prisa (con Polanco al frente) se encuentran enfrentados en esta particular guerra de los medios, aunque Losantos tiene para todos, incluso para el diario de derechas como es el ABC que, por cierto, ha denunciado a la COPE ante el Tribunal de Defensa de la Competencia por denigración. Resulta que Federico se ha permitido el lujo de facilitar en antena el número de teléfono del histórico rotativo para que sus suscriptores se dieran de baja, hecho que es considerado por el periódico de derechas como una voluntad maliciosa de dañar los intereses del diario. En fin, todo un elemento crispador.
Una situación de crispación que estamos viviendo que es desde luego avergonzarte. Se hecha en falta un entendimiento entre grupos políticos que en ocasiones han demostrado que es posible. El “alto al fuego permanente” de ETA abre el camino a la esperanza para un nuevo proceso en el cual tiene que haber un mano a mano entre los partidos políticos. La crispación sólo provoca una mala imagen de la política en general con respecto al exterior. ¿Y es que nosotros los hemos votado para que se comporten así?
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