(Septiembre 06)
Ya estamos en el mes de septiembre y queda menos para que la época estival finalice. Llega la hora de hacer balance. Son tantas y tantas las cosas que suceden, se repiten, y se vuelven a repetir verano tras verano… Lo de siempre: el calor (inseparable de nuestras quejas), la playa, cuerpos achicharrados y ligeritos de ropa, la arena ardiendo, niños salpicando en el agua, olas asesinas, barniz en cremita, los ‘guiris’, arena hasta los ojos, los chiringuitos, estas columnas insulsas y casi sin sentido… Es decir, la misma canción del verano siempre…
Pero no se si realmente se han dado cuenta de que el verano afecta y de qué manera también a los medios de comunicación. Programación televisiva hecha a partir de repeticiones de repeticiones, noticias que parecen de chiste… En una ocasión, vi una en las noticias de Antena 3. Me dio la sensación de que se estaban quedando conmigo o que directamente me tomaban por tonto. El reportaje trataba el ‘shock’ que produce la vuelta al trabajo. Un grupo de trabajadores, para superarlo, montó un chiringuito en la oficina…
Final de primavera, en torno al mes de junio. Comienzan a sonar esas canciones que un mes después van a ser las más escuchadas, las más tarareadas, las más bailadas y, con esto de las nuevas tecnologías, las más bajadas en forma de tono politono a los móviles. Melodías que se convierten en una auténtica pesadilla, que se meten en los oídos y te hacen su presa hasta el punto de quedarte con el sonidito para siempre e ir tarareándolo por todos sitios (na na na na nieeee…) Una plaga dañina para la salud mental ¡y contaminación acústica en toda regla! Atención, autoridades medioambientales: ¡hagan algo!
Son canciones hechas solamente para estos tres meses de verano. Sus cantantes se hacen famosos en poco tiempo y después… toca el olvido. Hay como una maquinaria dedicada en exclusiva a la fabricación de canciones de verano y existen o han existido una serie de personajes especializados en el tema del verano. Seguro que recuerdan al mítico Georgie Dann, que ha hecho el deleite de millones de personas con sus famosas canciones monotemáticas: el verano. Que si el chiringuito, la barbacoa…
Atrás quedaron “Los del Río” con su canción “Macarena”, que fue cantada, bailada y traducida en varios idiomas en todo el mundo en 1996. ¡Hasta Clinton la bailó!. Y la multifamosa “Aserejé”, de Las Ketchup, que hizo que las hijas del tomate hicieran bien su agosto (y nunca mejor dicho) por todo el planeta con una única canción que vendió mas de doce millones de copias en el verano de 2002 y que fue traducida incluso al chino.
A los medios de comunicación tradicionales –radio y televisión- que han servido como escaparate de las repetitivas canciones del verano, se le ha sumado uno nuevo, Internet. Este medio –y concretamente la web YouTube.com- catapultó a la fama a Jesús Rodríguez Rodríguez, más conocido como ‘el Koala’. Si, el autor de esa pesadilla titulada “Opá, yo viazé un corrá”, el de los chivillos, las cabrillas, los potrillos… ¿Habrá terminado ya por fin el dichoso corral que quería hacer? El vídeo fue descargado en Internet más de cuatro millones de veces.
Lo mismo ha ocurrido con la canción “Amo a Laura”. Fue una artimaña utilizada por la MTV para promocionarse y se convirtió en un auténtico fenómeno en su momento. Comenzó como un tema de juventud ultracristiana y se hizo también una versión gay y porno. Su página web, nomiresmtv.com, arremetía contra la propia cadena musical.
Estos son solo unos ejemplos, pero la columna se acaba. Y el verano que viene, más. La misma canción del verano…
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