miércoles, 21 de febrero de 2007

'Macrobotellón'

(Abril 06)

Ya tenemos una nueva palabra en nuestro diccionario: “macrobotellón” = botellón con mucha, muchísima gente. El "macrobotellón” es un tema de moda, el tema del momento, al igual que lo fue en su tiempo la polémica “Ley Antitabaco” (de la cual ahora casi nadie habla), el famoso Estatuto de Cataluña o más recientemente el tan sorprendente "alto el fuego permanente" de ETA, del que vamos a tener casi una ración diaria en los informativos. El “macrobotellón” está en boca de todos y se ha generado la polémica y un rico debate en torno a éste.

El pasado viernes 17 de marzo, las capitales de provincia estaban convocadas para celebrar la fiesta de la primavera. Con una convocatoria espontánea difundida por móvil y mail, las concentraciones de jóvenes fueron inmensas. Al igual que pasa siempre, bailaron las cifras sobre el número de asistentes: en Granada que si 20000 personas, que si 40000. De lo que no cabe ninguna duda es que acudieron muchas, muchísimas personas. No tanto como en otras capitales andaluzas como Sevilla o Málaga, donde la lluvia provocó que no se congregara a la gente esperada. Y es que las cifras en este caso cuentan y mucho. Se competía en cierta forma por concentrar a la mayor cantidad de gente posible. Un pique que puede parecer absurdo.

En general, se ha dramatizado un poco el tema: los medios de comunicación han tratado el hecho de manera exagerada. Este fenómeno está dando pie en exceso a declaraciones, análisis e interrogantes de toda clase. Y a muchas burradas: el director del diario ABC, Ignacio Camacho, llegó a decir que esa “barbarie colectiva” se trata de un desafío de “insólito incivismo”, de “apabullante inconsciencia”, de “sonrojante y desnuda brutalidad”, y que había que prohibirlo porque iba a devastar zonas urbanas, iba a poner a muchos menores al borde del coma etílico y porque ninguna autoridad podía permitir que se le desafiara de ese modo. Lo dicho, una burrada y una exageración. ¿estamos todos locos o que? Por la misma regla de tres, las Fallas, los San Fermines, el carnaval y todas las fiestas de comunidades y provincias son incívicas, destructivas y alientan al alcoholismo.
Pero en los botellones no solo se bebe y desde luego que no se compite para ver quien es el que bebe más, a ver quién es el primero que llega al coma etílico. Ni mucho menos. Parece mentira que ahora se digan esas cosas cuando el botellón se lleva practicando desde hace ya muchos años. Los botellones sirven como punto de encuentro entre jóvenes, donde se charla, se pasa un buen rato, se bebe e, incluso (y por qué no) se aprovecha para ligar. Es un auténtico fenómeno social muy serio que debe ser estudiado a conciencia. No todo es beber y ponerse ciego... Ahí la gente se desinhibe, se abre y se relaciona.

Pero atención jóvenes, porque nos van a prohibir beber en la calle. A las leyes que prohíben, se les ha unido otra, la “Ley Antibotellón”. La Junta de Andalucía esta llevando a trámite una ley que prohibirá probar una gota de alcohol en la vía publica. Será, dicen, más dura que la “Ley Antibotellón” de Madrid, por ejemplo. Los alcaldes de las provincias andaluzas dicen que se encuentran indefensos y que están sufriendo ante la demora de dicha ley, cuya aprobación está prevista para 2007. Pero no siempre prohibir una cosa acaba con ella. El botellón es un asunto importante que hay que tratar de manera sosegada y dejándolo reposar. Estaremos pendientes de todo lo que ocurra.

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