(Junio 06)
La verdad es que uno no es fan de este tipo de concursos y no espera con interés e ilusión a que se acerque la fecha de la cita, sino más bien al contrario. Pero la curiosidad mató al gato y uno termina cayendo y acaba por ver el tan horrendo espectáculo. Se sabía que la canción, que ya había circulado durante los meses anteriores por televisiones y radios, era pésima, y que a pesar de que nuestras representantes eran de sobra conocidas, íbamos a quedar, como casi siempre, entre los últimos puestos. Y así fue.
El pasado sábado 20 de mayo asistí atónito a un bochornoso espectáculo al que últimamente estamos acostumbrados. De nada les ha servido haber vendido cerca de trece millones de discos en todo el mundo (una barbaridad) y ser conocidas en el territorio europeo, porque se tuvieron que conformar con el puesto 21 (participaban 24). Podemos presumir de haber quedado los cuartos… pero por la cola. Las Ketchup habían sido las elegidas, hicieron lo que pudieron, pero la cosa salió según todo lo previsto. Ni el método de elección de la canción era bueno, ya que se eligió a dedo de entre cinco candidatas, ni la propia canción era buena. El famoso “Aserejé” se quedaba lejísimos de este “Bloody Mary” con el cual representaron a nuestro país. Tampoco la puesta en escena de la canción merece una crítica positiva. Y es que en este concurso la forma de presentar la canción cuenta y de qué manera… Bailar con cuatro sillas, vestidas por el estilista de Julián Muñoz, no es desde luego una buena puesta en escena…
Pero aquí parece que la calidad no es lo primordial. Gana el mal gusto. Se hizo vencedor un país que hasta entonces se tuvo que conformar con un sexto puesto como el mejor resultado de su participación en el concurso. Los concursantes de Finlandia dieron la nota, a los espectadores les gustó y resultaron ganadores. Caracterizados como monstruos, con espantosas cartetas y cantando con una voz ronca desagradable que rebuznaba algo así como “aleluya”, pasarán a la historia por ser los ganadores de la LI edición del festival Eurovisión, festival que se está yendo por unos derroteros impresentables. Se da la triste paradoja de que Europa es el continente de la música. Es la cuna de artistas como Los Beatles, los Rolling Stone, Mozart, Beethoven y un largo etcétera, pero ahora lo bueno es lo más chabacano. Si se estila este tipo de música, podríamos haber mandado como representante de España al Koala, que seguro que con sus chivillos y potrillos queda en mejores puestos que las cuatro cordobesas. Además, ahorraríamos en gastos: a él no le hace falta careta…
Hace ya 37 años que España no gana el festival de Eurovisión. Y no esperemos que lo vayamos a ganar en las próximas ediciones. Tenemos que sufrir las preferencias geopolíticas de los países participantes a la hora de votar, que hacen que España se lleve muy pocos votos. En esta ultima edición, fueron 18: 12 de nuestra vecina Andorra y los inusitados 6 puntos de Albania. Al votar, se juntan varios países y elevan al triunfo al que ellos quieren.
Pero no nos preocupemos, que nunca vamos a salir eliminados y siempre vamos a tener la posibilidad de participar en este concurso. España ostenta justo a Francia, Alemania y Reino Unido, el privilegio de poder participar todos los años aunque se queden en los últimos puestos, no pudiendo ser nunca desclasificados. Tal vez sea esta una de las razones por las cuales se ponga tan poco empeño y esfuerzo en este festival, que está de capa caída.
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