(Enero 07)
Siguiendo con el consumismo característico de estas fechas, les voy a hablar de un tema preocupante que sigue latente en nuestros días. En Navidad, la música es un regalo más y muchos artistas lanzan al mercado nuevos discos o recopilatorios con el fin de conseguir grandes ventas. Pero el negocio lo gana la piratería, que se ha convertido en el cáncer de la música en el mundo, y el antídoto para su cura no parece haber sido encontrado por el momento.
Los discos musicales siguen con su precio de siempre, a pesar del intento fallido de la ministra de Cultura por bajarlos. Cada vez se venden menos discos legales y el mercado musical se encuentra sumido en una gran crisis. Aún así, la piratería tradicional, la de las mantas en las calles y la de sus vendedores huyendo de la policía, se ha visto superada por el fenómeno de Internet. Sí, señores, el ‘Kazaa’ y el ‘Emule’ hacen mal. Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), durante el año 2006 se produjeron aproximadamente 550 millones de 'descargas ilegales' de archivos musicales y películas a través de Internet en España. Esto no favorece en absoluto a los artistas noveles, que tienen aún más difícil su incursión en el mundo de la música; ni tampoco a los artistas consagrados, que ven como sus ingresos se reducen un poquitín. Y se quejan encima. Qué lastima, ahora tienen menos dinero para mantener su colección de coches de lujo, el yate y los cuatro palacetes en Miami y otros lugares ostentosos. Pero es un tema alarmante. Estas cifras suponen la destrucción de la creación y de la cultura y han ocasionado el cierre de empresas dedicadas al sector. Respecto a la piratería física, la SGAE calcula que actualmente representa un 20% del mercado de CD y DVD, datos que suponen una disminución respecto al año 2003, cuando el "top-manta" aglutinaba el 30% de las ventas de discos.
Una de las medidas que se tomaron para la lucha contra la piratería fue la inclusión de un canon sobre los CD y DVD vírgenes. A la hora de adquirirlos para realizar nuestras copias, nos cobran, además de su precio normal, unos cuantos céntimos más de penalización por la posible grabación de música y vídeos ilegales. Si ese CD o DVD se utiliza para grabar cualquier documento que no sea ilegal, debemos pagar también ese canon. Algo injusto. Eso es lo que debió pensar un arquitecto de Málaga, que protagonizó uno de los hechos más curiosos de 2006. Eduardo Serrano consiguió que le devolvieran el importe del canon (19 céntimos de euro) cobrado por un CD que estaba destinado a la grabación de uno de sus proyectos. Esta sentencia ha marcado un hito, afirmando que no todo CD virgen debe estar gravado con un canon, ya que no se puede dar por sentado que la compra de los soportes es para la reproducción de obras sonoras o audiovisuales con derechos.
Los detractores de la nueva Ley de Propiedad Intelectual se están movilizando para la eliminación de dicha tasa y están consiguiendo firmas contra esta medida. Además, en Estados Unidos han fundado el 'Partido Pirata', que dedicará sus esfuerzos a la reforma de las leyes que protegen los derechos de autor. Este grupo político defiende, entre otras cosas, que la copia sin ánimo de lucro para uso privado debería estar permitida y ser totalmente gratuita, así como una limitación a cinco años de los derechos de exclusividad del copyright.
Con todo, las grandes discográficas disponen de un gran margen de maniobra que mejoraría las cosas. ¡Feliz 2007!
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