Ellos mismos, cepillo y cola en mano, se han encargado de empapelar la ciudad con carteles donde sus caretos maquillados por el fiel y milagroso amigo ‘photoshop’, muestran las mejores de sus sonrisas (yo me pregunto: ¿de qué se reirán?). Después de un mes entero dándonos la tabarra, de lanzar acusaciones donde el famoso ‘tu más’ es el protagonista, yendo de un mitin a otro, de una ciudad a otra, arrástrandose como serpientes hambrientas de poder para conseguir los votos de sus conciudadanos y conseguir gobernar como sea, llegó el momento de la prueba crucial.
Es un día especial. 27 de mayo. 6 de la tarde. Me dispongo a salir de mi casa. Estaba muy nervioso, la verdad. La muchacha comprobó que estaba en la lista y me dijo que podía meterlo. Quitó el papel que tapa la rajita y evita que entren moscas dentro y con sumo cuidado lo introduje en la urna. ¡Ya esta! ¡Ya he votado! ¡Que ilusión! Entiéndanme, era mi primera vez… Seguro que no encuentran muchos jóvenes como yo. Con tremenda alegría y alborozo, regresé a mi casa. En el camino, pensando, llegué a una conclusión: qué caro sale organizar unas elecciones…
Los ciudadanos decidieron, y los elegidos celebraron por todo lo alto su victoria. Tienen cuatro años por delante para seguir discutiendo y para no cumplir lo que prometieron en campaña electoral. Tengo que mostrar mi preocupación por la situación que estamos viviendo. La política hoy día sinceramente da asco. ¿Los culpables? Como no, los políticos. No hacen más que manchar la imagen de la Democracia con mentiras y enfrentamientos que minan la confianza de todos los españoles. La política no importa a la mayoría de la población y es demasiado frecuente escuchar la típica frase “a mí la política no me interesa”. Una auténtica lástima. Es innegable que la política nos afecta a todos y cada uno de nosotros, y por ende tenemos que estar al tanto de todo lo que concierne a ella. Pero nuestros gobernantes sólo se acuerdan de nosotros en periodo electoral, cuando le hacemos falta más que nunca.
En parte, la postura de la inmensa mayoría es comprensible dadas las circunstancias, pero hay que evitar como sea ser ese “rebaño desconcertado” descrito por Noam Chomsky, que no tiene interés en formar parte activa de la vida democrática ni de informarse sobre lo que sucede a su alrededor, porque piensan que los poseedores del poder harán lo que quieran de todas formas.
Pero en definitiva, son políticos… Políticos que abusan de su poder, políticos corruptos (y poco inteligentes) que roban nuestro dinero y se quedan tan panchos, políticos que controlan y dominan férreamente a su antojo los Medios de Comunicación, políticos que crispan y confrontan el ambiente, políticos desvergonzados que nos mienten a la cara. Políticos…
Políticos que deberían tomar nota de esto y cambiar. Con todo, la Democracia es el sistema político menos malo de los que existen. Y por lo menos estamos en un Estado social y democrático de Derecho. Valoremos eso.
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