(octubre 2007)
Las relaciones no iban bien. Muchos enfrentamientos, muchos malentendidos… No era un secreto, hacía bastante tiempo que no se sentía bien dentro de su propio partido. Y lo había dejado patente manifestándose en contra de varias acciones llevadas a cabo por su grupo político. Por fin se liberó e hizo pública su decisión. La ex eurodiputada socialista Rosa Díez se ha desecho de su carné de militante y se ha ‘divorciado’ de su partido. Ha habido terceras personas –y partidos- de por medio. Quiere hacer una nueva vida alejada del partido al que estuvo vinculada los últimos 30 años y formará junto al filósofo Savater y otros tantos desencantados de la política uno nuevo, de ámbito estatal, que nace con el propósito de ser una alternativa. Como sucede en algunas rupturas matrimoniales, los cónyuges no paran de hacerse ‘putadas’. Díez se marcha pero intentará robar votos sobre todo a los socialistas, porque la línea ideológica de ‘Unión, Progreso y Democracia’ se asemeja más a la de su ex partido.
Por lo menos, lo intentará, pero será difícil que se haga un hueco de importancia en el panorama político actual dado nuestro sistema electoral vigente. Fruto del contexto específico de la Transición, favorece claramente a los dos partidos políticos más relevantes. Esto se convierte en una enfermedad crónica: sería difícil pensar que los dos partidos con más peso en nuestro sistema en algún momento estén dispuestos a perder parte de su poder en beneficio de los más pequeños. De todas formas, el surgimiento de un nuevo partido en una Democracia tiene que verse siempre con buenos ojos. La pluralidad y la diversidad de ideologías y pensamientos se ven ampliadas y nuestro sistema se enriquece.
Rehacer la vida tras una ruptura traumática es complicado. Aunque no se vea la salida por ningún sitio, sin esperarlo, pronto vendrá aquello con lo que volver a ser feliz. Y hay veces que surgen varios pretendientes. Los dirigentes de ‘Ciutadans, partido de la Ciudadanía’ están disputando una carrera contrarreloj para tratar de llevarse al huerto al nuevo partido y formar una lista única que se presentará a las generales. ‘Ciutadans’ fue un claro ejemplo de la necesidad de cambiar la situación de la política en Cataluña. Surgido de la plataforma cívica creada por varios intelectuales catalanes, y abanderado por Albert Rivera –que promocionó el partido como Dios lo trajo al mundo-, dio la sorpresa en las pasadas elecciones autonómicas catalanas al conseguir tres escaños. Lo de mi tocayo es algo insólito. Según lo que he podido escuchar o leer sobre él me parece –y esto si que es raro- sensato y coherente.
Pero hay algunos que lamentablemente no conocen la fórmula más nutritiva y cuecen –odio-, pero no enriquecen. Siempre son los mismos. Un grupo de nacionalistas catalanes, de los radicales, han enviado una misiva al presidente de ‘Ciutadans’, en la que lo amenazan de muerte mostrando una foto suya con una bala real sobre la frente. El ‘conmigo o contra mí’ es una máxima que muchos sostienen firmemente, y que no necesariamente se percibe en la lejanía.
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