sábado, 29 de diciembre de 2007

Vuelve el mal gusto, por Navidad

(enero 2008, finalmente no publicado)

Hay cosas que siempre vuelven por Navidad: esa envidia que te entra cuando no te toca nada en la lotería, esos propósitos imposibles para el nuevo año, esos tres Reyes Magos tan flojos que trabajan una vez al año y encima es mentira… Todo vuelve. Pero esta Navidad ha aparecido algo diferente. El mal gusto ha vuelto a casa, por Navidad, como el famoso turrón. Los ‘artistas’ creadores de la famosa caricatura de la revista El Jueves vuelven a la carga con la misma originalidad que antes, ninguna. Ahora quieren que se vuelva a hablar de ellos gracias a una felicitación de Navidad on-line en la que muestran la misma caricatura de los Príncipes, como perritos copulando, pero ahora con la cara tapada por un gorro de Papá Noel.
El Jueves, la revista que sale los miércoles, vuelve buscar la controversia, pero esta vez con más cautela para evitar burlar la justicia. Con todo, parece que los 3.000 euros que han tenido que pagar de multa no les ha hecho retroceder lo más mínimo. Fueron atrevidos, y quizás no imaginaron la que se podría avecinar. Son muchas las caricaturas que esta revista ‘satírica’ ha publicado a lo largo de sus 30 años de vida con la Corona de protagonista. Pero a veces la libertad de expresión choca con el respeto, y se hace añicos. Mostrar a los Príncipes practicando sexo explícito no tiene gracia, ni ahora ni cuando se publicó. Es un dibujo zafio, obsceno e irrespetuoso. No es humor inteligente y ni muchísimo menos elegante. Es humor de retrete. ¡Si se pudiera penalizar el mal gusto!
Juzgar este hecho no es nada fácil, pero fue una torpeza envolver a la Familia Real con cinta aislante para intentar con ello protegerlos de todo. Hacer de la Corona un asunto tabú e intocable es peligroso. Tampoco las formas que se vieron eran las adecuadas. Volvimos al secuestro de publicaciones, tan a la orden del día décadas negras atrás. Si con ello se quería silenciar el asunto, se ha conseguido todo lo contrario: que se hable de él más todavía. Otro hecho más a añadir al Annus horribilis del Rey.
A la revista, este episodio polémico-propagandístico le ha venido como agua de mayo. Si se pesca en río revuelto, seguro que se captura algo. Como dijera un día el escritor Oscar Wilde: “sólo hay una cosa peor que hablen mal de ti, que no hablen”. Así que mejor que hablen de uno, aunque sea mal. Gracias a la polémica, la revista ha conseguido aumentar sus lectores. Según el Estudio General de Medios (EGM), la revista ha conseguido unos 135.000 lectores más que en 2006. Se sitúa ya en 556.000 seguidores semanales, convirtiéndose en el segundo semanario no dedicado al corazón más leído, por detrás de Interviú, la revista de las tetas y los culos.
Como muchas veces en los medios de comunicación, lo vulgar y el mal gusto venden. Casos como este, miles. Basta con encender la televisión…

jueves, 6 de diciembre de 2007

Y duran, y duran...

(diciembre 2007)

El tiempo es un elemento perverso para la profesión periodística. Su transcurso convierte las noticias en obsoletas con demasiada celeridad. Pero aquellos hechos pasados de los que conocemos nuevos detalles vuelven a ser noticia. Dos ejemplos:
El gallito venezolano tocó la moral y otras cosas a nuestro Rey, y éste, que ha demostrado ser humano y tener sangre en las venas en lugar horchata, le mandó callar en público. “¿Por qué no te callas?”, le dijo, al ver como Chávez no respetaba el turno de palabra de Zapatero. Sólo le faltó “coño” o “cojones” para hacer aún más española la frase. Está claro que a Chávez, acostumbrado a soltar bichos y culebras pos su boca y a increpar a todo el que se le pone entre ceja y ceja, había que callarle y pararle los pies. Pero la famosa frase fue una salida de tono. No son palabras de un rey, por lo menos de nuestro Rey. Chirría un poco esa frase en boca del monarca.
Una vez pasado el tiempo, podemos analizar la cuestión reposadamente. Las palabras del Rey se han convertido en un problema. Hugo Chávez las ha sacado de contexto y las ha utilizado para amenazar e insultar a España un día sí, y el otro también. El “¿por qué no te callas?” ha sido la munición perfecta para demonizar a España mientras se convencía a la población venezolana de que votara ‘sí’ en la reforma constitucional que le permitiría perpetuarse en el poder.
Por otro lado, el juez que dictó sentencia sobre el 11-M volvió a estar de actualidad, pero esta vez no por méritos propios. La mujer de Javier Gómez Bermúdez, la Bermuda, suscitó la polémica al publicar un libro que revelaba secretos de alcoba sobre el macrojuicio del 11-M. El oportunismo de Elisa Beni no hace más que manchar la imagen de una sentencia que ha sido ejemplar y clara. Bueno… para algunos no. Hay veces que una mentira repetida muchas veces no se hace realidad, menos mal. Que “la ETA” había sido la autora del mayor atentado de la historia de España fue una mentira que había que sostener de cualquier forma hasta sus últimas consecuencias. No se podía recular lo más mínimo. Lo peor de todo es que se han lucrado con ella. Han hecho caja lanzándola a los cuatro vientos mediante páginas de periódicos que explicaban la mentira por fascículos, y mediante cadenas de radio donde oradores, nada católicos, escupían (y escupen) hirientes plegarias mañaneras. Después de todo, lo más sensato habría sido pedir disculpas… Lo dicho, sin recular lo más mínimo.
Lamentablemente en este país se cuestionan con demasiada frecuencia las decisiones judiciales y las actuaciones policiales. Las reglas de juego se saltan peligrosamente a la torera. La palabra de los jueces parece que importa poco. ¿Qué es un juez en este país? Nada. Acojonante.
El tiempo es una memoria que olvida, deteriora y destruye los recuerdos poco a poco. Es el mejor maestro, pero nos mata lentamente.

lluvia8acida@hotmail.com