(enero 2008)
No hay nada mejor que levantarse un domingo, bien tempranito, coger a los churumbeles e irse a la plaza de Colón de Madrid, con el día tan espléndido que hacía, para ser el público de una misa-mitin contra el Gobierno. Un auténtico planazo, claro que si. Asistieron como máximo 200.000 personas, aunque según las estimaciones de los organizadores se congregaron 2 millones. A mí no me salen las cuentas, a menos que en un metro cuadrado quepan 46 personas. ¡Sería un milagro! Los obispos hablaron, reivindicaron “la familia cristiana”, y dos días después subieron el pan, la luz, el butano, el transporte… ¡Vaya perlas dejaron los obispos y cardenales! Por cierto, cardenales como los que me hice cuando me golpeé contra la intransigencia.
- "La familia, pese a ser la institución social más valorada, está siendo sacudida en sus cimientos, incluso con legislaciones injustas e inicuas”. ¿La familia sacudida? La mía está sana y salva (gracias) y para nada se encuentra acorralada, seguro que como todas. Las leyes no entienden de credos ni confesiones. Nadie duda de que la familia sea la institución social más valorada, pero no sólo existe la familia como Dios manda: padre (varón, por supuesto), madre (mujer, por supuesto) y varios hijos. Existen otros tipos de familias, y todas se basan en lo mismo: la afectividad y el respeto. Es peligroso infundir miedo de esta manera y con estos argumentos falaces.
- La frase más apocalíptica fue la que auguraba "la disolución de la democracia" si prosigue "la cultura del laicismo radical", calificado como un "fraude" que "no respeta la Constitución" y "conduce a la desesperanza por el camino del aborto y el divorcio exprés”. ¡El fin del mundo ha llegado! Qué ánimos, por Dios… Disolución de la Democracia… Yo creo que exagera ¿no? A estas alturas nadie se cree que los obispos quieran ser los adalides de la Democracia, ellos que han demostrado estar como peces en el agua en épocas pasadas donde mucha no había…
- "El ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas reconocía: que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida". Aquí ya me entra la risa. La Iglesia habla de Derechos Humanos, y lo hace en España… Las leyes que tanto critican no hacen más que ampliar derechos a sectores de la sociedad que no tienen, al mismo tiempo que se regulan situaciones que se producen en una sociedad nueva, abierta y democrática. ¿Es eso dar marcha atrás? ¿Es eso ir contra los Derechos Humanos?
Existe una asincronía entre los cambios tan espectaculares que ha sufrido nuestra sociedad y lo que plantea la jerarquía eclesiástica, que deja al descubierto su manía acaparadora e impositiva, entrometiéndose en cuestiones que no le corresponde. Obispos y cardenales, a vuestras sotanas. La sociedad avanza, la Iglesia se estanca…
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