martes, 4 de noviembre de 2008

La Reina opina

(noviembre 2008)

La Reina doña Sofía ha cumplido 70 años envuelta con los ropajes de la polémica, que nunca son de buena calidad. Sabemos que no le parece bien que se llame matrimonio a la unión entre homosexuales. Tampoco que se suban a una carroza y se manifiesten. Es partidaria de la enseñanza de la religión en las escuelas porque los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida (para el arrastre queda el conocimiento científico…). Además, proclama su rechazo a la eutanasia, al aborto, a la caza y a las corridas de toros.
Que sepamos lo que piensa nuestra Reina es algo inusitado. Se quejaba de no tener libertad de expresión… y se ha despachado a gusto. Está en todo su derecho de pensar como piensa. La discusión no son las cosas concretas que dice o deja de decir. Lo inapropiado es que se pronuncie públicamente sobre asuntos políticos tan controvertidos, algunos regulados ya por el Parlamento, expresión máxima de la soberanía popular. Al hacer uso de su libertad de expresión se somete a la crítica pública y se alinea irremediablemente al lado de unos ciudadanos y enfrente de otros. Se le olvidó que es reina y representante de todos los españoles, sea cual sea su ideología política, su religión o su tendencia sexual.
Muchos dicen que es una ciudadana como otra cualquiera y que tiene todo el derecho a opinar. Se equivocan: no es una ciudadana cualquiera, es la Reina de España. También dicen que no tiene libertad de expresión y que está bien que se atreva a decir lo que piensa. Pero insisto, es que es la Reina de España. Ha roto el principio de neutralidad de una figura representativa como ella, aunque sea la reina consorte. Una reina discreta, correcta en su papel y gran profesional, pero que ahora también ha perdido la prudencia que le ha caracterizado siempre. No entiendo nada. Es una gran metedura de pata y un error de bulto que perjudica a la monarquía.
El comunicado remitido por la Casa Real asegura que lo dicho por la Reina a Pilar Urbano formaba parte de una conversación desarrollada “en el ámbito privado”. Esto es simplemente absurdo. La periodista ha formulado 638 preguntas por escrito, ha charlado hasta en 15 ocasiones con la Reina y ha enviado copias de su trabajo final a la Casa del Rey, a la Secretaría de la Reina y a la propia doña Sofía… ¿Y a eso lo llaman una conversación privada? Hablar sobre algo que se va a publicar no puede ser privado.
La reina opina en un contexto nada propicio para más polémicas. Ésta viene a sumarse al ‘¿por qué no te callas?’ del Rey, al ‘cese temporal de la convivencia’ de los Duques de Lugo, a las caricaturas de los príncipes de la revista ‘El Jueves’ y a la quema de fotos de los Monarcas, entre otras muchas. Si no estaba el horno para bollos, va y aparece el más grande. Y con la que está cayendo…


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