miércoles, 3 de junio de 2009

Conversaciones autistas

(junio 2009)

Dicen que nunca te acostarás sin haber aprendido algo nuevo. Sí, es verdad, pero yo añado: nunca te acostarás sin aprender algo nuevo gracias a los políticos. Si no hubiera sido por nuestros gobernantes, nunca hubiera sabido lo que es un Falcon. Es un dichoso avioncito del Ejército, muy lujoso por cierto, que no se puede utilizar para según qué cosas. Zapatero voló en este aparato para desplazarse hasta Dos Hermanas y el muy ‘chulo’ (en palabras de Rajoy), lo volvió a hacer para irse a Asturias. Hasta aquí todo normal si no fuera porque lo que iba a hacer en esas dos ciudades no era trabajar, sino ofrecer sendos mítines.

Rajoy y su equipo están que trinan. Quieren que los gastos derivados de esos vuelos corran a cargo de las arcas de los socialistas, ya que, de lo contrario, se estarían utilizando medios públicos para fines partidistas. Hasta ahí bien, pero olvidan que el presidente del Gobierno es la máxima institución española después del Rey. Al monarca no se le discute cuando va a esquiar a Vaqueira y se lleva a 500 guardias civiles porque tiene que estar protegido. Lo mismo debiera ocurrir con el presidente. En cualquier cabeza cabe pensar que tiene que viajar en un medio que vele por su seguridad vaya a donde vaya, aunque sea a un mitin de su partido. Me hace gracia imaginarme al presidente del gobierno de España quitándose el cinturón y los zapatos para pasar por debajo del arco de seguridad.

En un arrebato olvidadizo, los señores de la oposición ya no se acuerdan de que ellos mismos utilizaron este avión para desplazarse por motivos muy distintos a los oficiales. Aznar lo utilizó cuando era presidente del Gobierno hasta para ir de vacaciones a Mallorca, por razones de seguridad y de sentido común. Además, tanto él como su elegido utilizan escoltas cuando asisten a mítines, y creo que no son privados. Todos han utilizado aviones oficiales para sus desplazamientos y nadie nunca ha dicho nada, porque era lo correcto.

Creo que le estoy dedicando demasiado tiempo a este absurdo asunto. Casos como este están ensombreciendo la campaña electoral de las elecciones europeas. Porque sí, señores, aunque no lo parezca, hay unos comicios a la vista. En el debate electoral no hay noticias acerca de la posición de los distintos partidos políticos en relación a Europa. Sólo se habla del Falcon, del caso Gürtel… Tenemos una clase política autista que solo habla entre ella. Todos intentan captar votantes, pero ninguno les dice nada de sus propuestas. En lugar de eso, cada partido les ofrece detalles tenebrosos del partido rival, de sus irregularidades, acusándole de todo tipo de indecencias. ¿Qué hace entonces el aspirante a votante? Huir, huir despavorido y dejarles de lado. Esto explica, en parte, el elevado índice de abstención que se espera. Cada vez Europa es más importante en nuestras vidas y cada vez pasamos más de ella.