(octubre 09)
El presidente del Gobierno no gana para polémicas, pero ésta se la ha buscado él solito. Tanto él como su esposa son los únicos responsables de que se publicara esa fotografía. Han cometido un grave error llevándose a sus hijas al viaje oficial a Estados Unidos y otro error aún más grave al permitir que se sumaran a la foto con el matrimonio Obama. Tarde o temprano esas fotos iban a ser publicadas por el interés y morbo que suscitan. Pero ese error no les priva a Zapatero y a su mujer de su derecho como padres a preservar la intimidad de sus hijas, que son, no lo olvidemos, menores de edad.
Es por eso por lo que los medios no debieron vulnerar ese derecho. No publicar esa fotografía debería haber partido del cumplimiento de un código deontológico que han de seguir los medios de comunicación como responsables sociales que son, y no ya del cumplimiento de una voluntad de unos padres. Todos los medios digitales, periódicos y televisiones debieron descartar la idea de publicar esas fotos en todo momento, tan sólo para preservar el derecho a la intimidad de esas menores, garantizado además por ley. No sirve de nada pixelar sus rostros para alardear de que se ha respetado su imagen, porque así se sigue sin respetar. No sirve como excusa el error paterno del viaje y del posado para dar publicidad a esas fotos con tanta insistencia y con tanta malevolencia. No sirve de nada hablar de censura sobre un asunto que carece de interés público y, por tanto, no es susceptible a ser publicado.
Muchos políticos utilizan a su familia para construir su propia imagen pública, pero no es el caso de Zapatero. Su mujer, Sonsoles Espinosa, asiste a pocos actos oficiales y a pocos viajes del presidente, y no concede entrevistas. Ambos decidieron, además, guardar con celo la intimidad de sus hijas y pidieron a los medios de comunicación que no publicaran fotos de ellas, algo a lo que tienen derecho como padres que son.
Por otro lado, muchos piensan que para una vez que van con a conocer a Obama y hacerse una foto con él, las hijas de Zapatero deberían haber ido vestidas decentemente, con camisitas y vestidos decorosos, por una simple cuestión de educación. Pero para ellas, ir ataviadas así sería vestir como no sienten, sería ir disfrazadas. Prefiero que salgan como son y no vestidas de "pijitas" solo para guardar las apariencias. Laura y Alba Zapatero han demostrado tener mucha personalidad para ser adolescentes, hijas de un presidente de Gobierno asediado por todos, y no ceder a los convencionalismos hipócritas. Así que… ‘bravo’ por ellas.
Toda esta parrafada se resume en dos palabras: LIBERTAD y RESPETO. Libertad de ser como uno quiere ser, sentir o vestir, y respeto por ello. Nada más. Por mal camino vamos si dejamos construir nuestra vida a base de opiniones ajenas.