viernes, 26 de febrero de 2010

Vuelve la peseta

(febrero 2010)

No sé cómo se las arregla, pero cada vez que reaparece la termina liando. Hay gestos que hablan por sí solos, que valen más que mil palabras y que describen a la persona que los hace. La ‘peseta’ de Aznar retrata a la perfección su talante y sus formas y lo envuelve en un halo de arrogancia inconcebible en un ex presidente del Gobierno.
Hay veces que somos esclavos de nuestras palabras y actos, que nos siguen pesando como una losa con el paso de los años. Los jóvenes estudiantes de la Universidad de Oviedo le han proferido palabras muy feas, que a lo mejor les ha salido del alma, pero que no se deben decir porque faltan al respeto. Y él les ha contestado haciendo lo mismo. Nada inteligente. Y los papeles, perdidos. Además, con ello demuestra lo poco que aguanta las críticas. Si todos los dirigentes políticos respondieran de esa forma a abucheos y voces discordantes tendrían que implantarse 20.000 dedos en las manos para hacer ‘pesetas’ y cortes de mangas. Pero no lo hacen, además de porque cuesta una pasta y no es viable, porque conocen de sobra las reglas del juego y tienen muy presente que no siempre se puede contentar a todo el mundo. Ya se sabe que es imposible que uno diga algo o actúe sin molestar a nadie. Pese a todo, siempre podremos pensar que ante tanto comentario amargo a lo mejor estaría deseando que le cayera un donut...
Más le hubiese valido dirigir este gesto a los etarras de ‘la roja’. Por una milésima de segundo pensé: “¡Hay que ver lo que une el futbol!”. Une a los españoles, que ya es difícil. Y une también a los que no quieren serlo, que es más difícil todavía... Tardé otra milésima de segundo en dejar de pensar semejante ‘tontá’. Ya nada en esta vida me sorprende pero ver a dos etarras vestidos con la camiseta de la selección española de fútbol es raro, raro, raro… y totalmente incoherente. Yo no haría una broma poniéndome una camiseta de un equipo de un país al cual no quiero pertenecer, que detesto, del que digo que me oprime, tortura y humilla y contra el que atento con crímenes, sangre, extorsión y terror. No tiene ni puta gracia. Pues nada, a ver el Mundial desde la cárcel, que seguro que están ansiosos. Es lo que tiene ser terrorista.

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