(marzo 2010)
Quienes ayer eran miembros de ETA, hoy son inocentes bomberos catalanes de vacaciones en Francia. Los pusieron como etarras en busca y captura, sin saberlo, sin comerlo ni beberlo y sin pasar por la casilla de la debida presunción de inocencia. Y lo proclamaron a los cuatro vientos, difundiendo un vídeo en el que se les veía hacer la compra en un supermercado galo.
Es, sin duda, un clamoroso y estrepitoso fallo de las autoridades francesas, que tomaron como válida, ilusos y torpes de ellos, la palabra de Aspurz, etarra detenido, que no dudó en identificarlos como sus compañeros. ¿Acaso pensaban que iba a decir lo contrario? Si a esto se le une la sospecha, también tomada como verdadera, del vigilante de seguridad del supermercado que los identificó como españoles por su acento (hablaban en catalán), tenemos a los candidatos perfectos para ser terroristas. Según la poli gala, claro. Me pregunto qué parecido puede ver un francés entre un etarra y un bombero catalán. ¿Es que acaso los terroristas tienen una vestimenta específica? ¿Es que acaso llevar barba de varios días, vestir como un ‘montañero’, y ser fornido y joven ya quiere decir que seas etarra? Un cero para la policía francesa, que debería de haber hecho todas las comprobaciones oportunas antes de tirarse a la piscina.
Además, algunos compañeros periodistas han hecho el ridículo más espantoso haciendo hipótesis absurdas: sobre porqué llevaban bandolera, que si caminaban en formación, que si protegían al calvo del grupo por ser el jefe… “Nada más franquear la puerta, se detienen unos segundos y miran a los lados, como inspeccionando el establecimiento. Parecen no percatarse de la presencia de la cámara y se puede apreciar sus facciones. Después actúan como clientes normales”, relataba un diario de tirada nacional. Es que eran clientes normales, e inspeccionaban el establecimiento como cualquiera que llega a un supermercado, que se encuentra más perdido que un pingüino en África. Eso les pasa por suponer fiable e infalible a una fuente oficial. Es una norma básica: hay que contrastarlo todo, incluso lo evidente.
Los cinco bomberos catalanes pasaron la noche en la comisaría prestando declaración, acusados de algo que no eran. Según los expertos en Derecho Constitucional, probablemente no sean resarcidos por ese daño. Y lo peor de todo: nadie ha pedido perdón. Visto lo visto, cualquiera puede ser un criminal sin pasar antes por ser sospechoso. Es para preocuparse.