(junio 2010)
Es un tío culto y respetuoso, sí. “Guarra”, “zorra repugnante”, “puerca”… Qué bonitas metáforas. Eduardo García Serrano es un intelectual, y eso se nota. Marina Geli, la consejera catalana de Sanidad, tuvo que quedarse de piedra al escuchar semejantes palabros. Años de periodismo para decir ese comentario tan profundo, interesante y tan lleno de contenido. Supongo que estarán pensando en darle el premio Príncipe de Asturias, porque sin duda se lo merece.
El García Serrano este es un actorazo. Ofreció sus disculpas a la consejera catalana con unas palabras sentidísimas en un papel cargado de melodrama y poesía, digno de un Oscar. Es un perdón hipócrita y cínico. García Serrano no se arrepiente en absoluto de haber dicho lo que dijo. Es un aficionado al insulto. Al “periodista” se le llenaba la boca y parecía disfrutar como un enano llamando ‘maricón’ al socialista Pedro Zerolo y “maricona vieja” al escritor Antonio Gala, entre otras lindezas. Su boquita no se limpia ni con lejía.
Su deseo de sentirse “limpio” se queda sólo en la palabra. Lo que no cabe duda es que Eduardo García Serrano es un hombre, un católico de los buenos, de los pies a la cabeza, una persona decente y un buen amigo de los que sienten y piensan diferente. Que nadie se atreva a discutir eso. “Soy el mejor amigo de los gays”. Esa es su frase estrella.
Parece que insultar gratuitamente como lo hace este personaje tiene premio: le van a dar un programita para el sólo, por lo bien que lo ha hecho. A lo tonto se ha convertido en la Belén Esteban de la extrema derecha. Se le podrá ver el careto en esa televisión tan plural, respetuosa y aburridísima (por la monotonía de su discurso) llamada Intereconomía. Un canal que respeta y enarbola escrupulosamente aquello de servicio público, eso que casi todas las televisiones se pasan por el arco del audímetro. Ese canal que respeta las diferentes formas de pensar y que se lo está llevando calentito gracias a esta polémica.
Lo más triste de todo es que nadie hace nada por evitar estos espectáculos tan bochornosos. Esto no es libertad de expresión, es otra cosa, una cosa muy fea. Su discurso, y el de ese canal en general, va calando en el inconsciente colectivo y, a la larga, ayuda a alimentar el odio, la homofobia, el machismo, todo lo anticalatán… Y eso me da un miedo…
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