(diciembre 2010)
Zapatero sigue utilizando la tijera de los recortes sociales y el traje hecho a medida de los mercados y de Europa está quedando ‘monísimo’. Hace tres meses dijo que descartaba nuevas medidas para reducir el déficit público. Pero donde dije que no, luego es que sí, y más si los mercados andan revueltos y necesitan ser calmados. Lo último, y lo más grave: la eliminación del subsidio de 426 euros para los desempleados, algo que deja sin ningún tipo de ingreso a miles de españoles. Esto ya es pasarse más de tres pueblos.
Pese a todo, el presidente que ha llevado a cabo el mayor recorte social de la historia democrática en el periodo de tiempo más corto afirma no haber traicionado sus principios e insiste en que es progresista… Sí, y mi abuela es astronauta. Ante todo hay que mantener las apariencias. Zapatero es consciente de que va cuesta abajo y sin frenos, y que el batacazo en las próximas citas electorales va a ser mayúsculo. Confía en que lo que queda de legislatura pueda recuperar la confianza de los españoles. Pero es una tarea sumamente complicada, porque la ha perdido toda.
De hecho, el Gobierno ya sólo puede apelar a la fe de los ciudadanos, y eso es siempre algo jodido. Tal vez muchos están dispuestos a confiar en él, porque piensan que entre lo malo y lo peor es mejor quedarse con lo malo. Pero la inmensa mayoría ya no le cree. Dijo, cuando la crisis empezaba, que durante la presente legislatura se lograría el pleno empleo en España carácter definitivo. Ahora tenemos record de parados. Luego afirmó que España había entrado en la Champions League de la economía mundial. Ahora muchos países no se fían ni un pelo de nosotros. También dijo que descartaba nuevos recortes para reducir el déficit porque “no había una objetiva necesidad”. Y los últimos que se han producido son quizás los peores.
Parece que el Gobierno ha creado las condiciones adecuadas con la crisis para que todo lo que digan se pueda usar contra ellos, como suele sucederle a los malos de la película, a pesar de que la oposición haya actuado irresponsablemente sin contribuir un ápice a mejorar la situación del país. El panorama está muy negro, negrísimo para el PSOE. Sin quererlo, o sí, quién sabe, le está allanando el camino a su principal rival. Autoinmolarse se llama eso…