(noviembre 2011)
Ya está aquí nuestro salvador, el que alardeaba de saber (aunque nunca dijo) cómo sacarnos de esta maldita crisis. En los últimos tres años no se ha cansado de decir que era indispensable un cambio de gobierno, que sólo votándole a él se acabaría el paro y mejorarían las cosas. Pero era puro marketing. Ahora, sabiéndose ganador, recula. Dice que no hay milagros, que no tiene la varita mágica para cambiar esta situación.
En la valoración que hizo sobre el resultado electoral (leída, claro) afirmó que nadie tiene que sentir inquietud porque él gobierne, ya que no habrá más enemigos que el paro y la crisis. Dice eso porque sabe que hay gente que le teme. Y no es para menos. Ha prometido que va a recortar en todo, menos en las pensiones. Así que la educación, la sanidad y la Dependencia, que deberían ser sagradas, ahora no están a salvo de los tijeretazos.
Además, están en el aire muchas de las leyes sobre avances sociales que han sido aprobadas en los últimos años. Por ejemplo, la ley del Matrimonio Homosexual, la de Igualdad o la del Aborto. Derechos adquiridos que disfrutan millones de españoles y que ahora podrían desaparecer. Si quiere derogarlas, ahora con su mayoría absoluta no habrá nadie que se lo impida. Por todo ello, sobran las razones para estar preocupados.
A la vista de los resultados, una conclusión clara que se puede sacar es que los populares no han ganado por su subida de votos, sino que su triunfo se debe más bien al descalabro estrepitoso del PSOE. Los ciudadanos no han apoyado masivamente al PP. De hecho, sólo ha obtenido alrededor de 550.000 votos más que en 2008. Pero los 4,3 millones que ha perdido el PSOE se han repartido entre otros partidos más pequeños a los que, gracias a la ley electoral, obtener escaño les cuesta más votos que al PP. De ahí que los populares lo hayan tenido más fácil.
Otros dos datos significativos que nos dejan los resultados: con casi 460.000 votos más que Rajoy ahora, Zapatero se quedó a siete escaños de la mayoría absoluta hace cuatro años. Ahora el líder popular la supera en 10 escaños; Y con un punto porcentual más que Zapatero en 2008, Rajoy consigue 17 diputados más. Datos que reflejan que el sistema electoral es a todas luces injusto y desproporcionado.
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